28 November, 2012

MUJERES EN LA BIBLIA: ¿PERSONAJES O SÍMBOLOS?


                                                   Cecilia Castillo
                                                     Iquique

A través del tiempo, esta colección de libros llamado en occidente, la Biblia, ha adquirido el carácter de documento sagrado o devocional, además de fuente de información y formación para varias confesiones religiosas.

Sin embargo, estos libros son además, en tanto piezas literarias, una variada muestra de distintos géneros: narraciones, leyendas, poemas, epístolas, e incluso relaciones estadísticas.

A pesar de haber sido, durante siglos, fuente de inspiración para muchos escritores, me parece que aún falta una mayor aproximación a los libros de la Biblia como obras literarias. Mi intención es hacer una lectura que revise, a grandes rasgos, la visión de la mujer y lo femenino en algunos de estos libros. Necesariamente un cuadro incompleto y sesgado, pero  que deseablemente provoque en otras personas, la motivación para corregir o ampliar lo presentado en estas páginas. No hay el menor afán de erudición, ni tampoco de entregar grandes respuestas. Las preguntas serán siempre más desafiantes y dinámicas.

Entre las mujeres, no faltan asiduas lectoras que, creyentes o no-creyentes, se sienten atraídas por estas vívidas muestras de historia humana. Sin embargo, esta experiencia de lectura no siempre resulta satisfactoria. Numerosas amigas me han comentado que al leer el Antiguo Testamento y con excepción del Cantar de los Cantares, han percibido con malestar que, en los personajes femeninos hay una especie de ensañamiento: Que pareciera que los peores defectos de lo femenino (¿o de lo humano?) han sido puestos de relieve en estas mujeres. Cabe la pregunta: ¿corresponden estas características a un realismo descarnado, o están puestas ahí por manos masculinistas?

En el Génesis, en sus primeras líneas (Gen. 1,27), hay un anuncio que llama a optimismo: "Cuando Dios creó al hombre, lo creó parecido a Dios mismo; hombre y mujer (ish e isha) los creó, y les dio su bendición..." Hasta ahí, no cabe duda acerca de la intención de igualdad.  Lo extraño es que más adelante (Gen. 2,18), Dios dice que "no es bueno que el hombre esté solo", y durante el sueño del hombre, le extrae una costilla, y de ella hace una mujer para que lo acompañe (Gen. 2,23). 

Eva, personaje del poema que explica la creación, no alcanza a estar delineado en cuanto persona individual. Curioso es que su nombre significa vida o "la viviente", y es, quien debe darle hijos y, al mismo tiempo, la encargada de conducir al hombre hacia la muerte, representada por la pérdida del paraíso. Adán, interrogado por Dios, se disculpa declarando que ella es la inductora: "La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí".

Desde Eva en adelante, el Génesis nos muestra retratos bastante construidos de algunas mujeres que luego, a lo largo de la historia, van a ser consideradas ejemplares, casi santas.

Sarah, la mujer de Abraham, ocupa varias páginas y no sólo del Génesis sino también se la ha puesto de modelo de santidad en otros libros (p. ej. I Pedro 3,5).  En los textos, observamos a una mujer que, a una supuesta belleza física, opone cantidad de malas artes. Manipula al marido con su esterilidad, usa a su esclava Agar para tener un hijo y luego la envidia y la maltrata. Al tener su propio hijo, Isaac, y en el contexto de competencia cruel característica de uniones polígamas, termina por echar a esta mujer al desierto con su hijo, Ismael, con la intención de que ambos mueran. No se observa la menor intención de justicia, ni tampoco algún rasgo de ternura.

Rebeca, la esposa de Isaac, nuera de Sarah, también es dudoso modelo. Ella elige a uno de sus dos hijos, al menor, como preferido. Y le enseña a mentir. Más aún insta a Jacob a engañar a su padre moribundo, suplantando a su hermano Esaú para quitarle la herencia.

Raquel, una de las esposas de Jacob, "arrienda" el marido a su hermana a cambio de unas mandrágoras con que se ha encaprichado. Y, no sólo miente a su padre, sino que además le roba sus ídolos familiares.

La mentira, como medio para conseguir lo que quieren, parece ser, en estas mujeres, una constante. En otros libros, otros personajes repiten las características mencionadas. Débora podría ser una excepción, pero ¿y Dalila, Yael, Ester, etc., cuya principal virtud parece ser la astucia?

Incluso Rut, a quien tantas veces se ha puesto de ejemplo de fidelidad y amistad (su nombre significa "amiga"), no deja de despertar sospechas. ¿Por qué tan oportunista, calculadora, interesada? Es capaz de ir a acostarse a los pies de este hombre poderoso, imponérsele y obligarlo a cumplir con la ley del levirato.

Recordemos que los escritores en general, y en particular los poetas, deben crear dentro de su propia cultura. Con los símbolos culturales de su tiempo y de su entorno. Pero, además, son los creadores (o generadores) de símbolos. Los textos bíblicos, parecen tener por lo menos dos planos. El de superficie, donde se lee la anécdota o la historia, y un plano profundo que contiene los símbolos propios de la intención pedagógica o  de la transmisión de principios religiosos de sus autores.  En todo caso, estos textos están concebidos en un esquema racional y tradiciones culturales muy diferentes a las nuestras. Cualquier estudio de su simbología va a ser una aproximación con pocas ambiciones. Gastón Soublette dice que el estilo de los libros bíblicos es similar a nuestro género poético, es decir que, tras una aparente simpleza, abre espacio a la sugerencia. El lector debe leer entonces no sólo lo que está en blanco y negro, sino también lo que no está escrito.

Más que personajes prototípicos, más que retratos de la realidad, aventuro que estos personajes femeninos están deliberadamente diseñados para simbolizar aspectos negativos o despreciados de la naturaleza humana.

Podría argumentarse tal vez que los personajes masculinos están mostrados igualmente en toda su desnudez humana y con todos sus defectos. Pero, la gran diferencia, es el tema de la impureza. Hay que ir a las páginas del Levítico, donde la mujer se presenta como la impureza encarnada. Los fluidos de su cuerpo son impuros, especialmente su sangre. No es solo que el suyo sea un sexo inferior, sino que es un sexo impuro. Ahora, al ser este un concepto religioso, incluye que además de sexo impuro es un sexo contaminante. La inferioridad de la mujer está consagrada, entonces, por su doble condición de mancillada y mancilladora.

Como ser humano, la mujer no tiene la misma inferioridad del niño, o del esclavo, por ejemplo. Sino más bien es una condición negativa en el sentido de negación del ser. Quiero mencionar dos episodios en que se evidencia el valor de la mujer, menor que el de una res, y su calidad de no-persona.

Al final del libro de los Jueces (19-24), se relata el caso de un levita que va de viaje con su concubina y aloja por una noche en una ciudad benjaminita. Unos hombres se acercan a la casa en que lo han recibido y empiezan a gritar que salga el levita para violarlo. Entonces, el dueño de casa les contesta suplicándoles que no hagan tal perversidad, y, para consolarlos les ofrece sacar y entregarles a su hija virgen (su hija vale menos que su deber de hospitalidad) y a la concubina del huésped. "Voy a sacarlas para que las humillen y hagan con ellas lo que quieran. Pero con este hombre no cometan tal perversidad." Ante la insistencia de los atacantes, finalmente, el huésped, el levita, tira a su concubina a la calle, los hombres la violan durante toda la noche y ella se arrastra en la mañana hasta la casa y cae muerta en el umbral. Por supuesto que la reacción del levita es pedir ayuda a todas las tribus y desatar una guerra para vengarse, pero... La ofensa no es haber tratado de la peor forma a un ser humano, sino haber ofendido el honor de un varón y no haber respetado las reglas de hospitalidad.

Este episodio reitera una situación muy parecida relatada en el Génesis (19,5-7), cuando los ángeles visitan a Lot en Sodoma y todos los hombres de la ciudad empiezan a golpear la puerta pidiendo que salgan porque quieren violarlos. Lot sale a rogarles que no lo hagan y también ofrece sus hijas: "Por favor, amigos míos, no vayan a hacer una cosa tan perversa. Yo tengo dos hijas que todavía no han estado con ningún hombre; voy a sacarlas para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero no les hagan nada a estos hombres, porque son mis invitados."

Salimos del Antiguo Testamento y produce alivio y esperanza el cambio de discurso en los textos evangélicos. Especialmente en los libros de Lucas y de Juan. La diferencia empieza a percibirse con la aparición de María en escena. En primer lugar su nombre, en hebreo Myriam, significa "la exaltada", "la elevada". De acuerdo al texto de Lucas, este Dios Todopoderoso, que podría haberse encarnado en un ser humano ya adulto, o en una guagüita recién nacida, decide que va a encarnarse hombre, varón, pero con la participación consciente y activa de una mujer. Le anuncia su decisión. Algo así como pedirle permiso.  Paradójico proceder en alguien omnipotente. (Por otra parte, no cabe la menor duda de que no tenía alternativa respecto de su elección de sexo. Si se hubiera encarnado mujer, no habría siquiera alcanzado a salir de la casa, menos iba a poder enseñar en el templo o tener discípulos).

Pero no se trata sólo de María. En el texto evangélico ya no hay el tono del Eclesiastés (36-21,27), en que la mujer es "una ayuda a él permanente y es columna donde apoyarse". No hay la voz de los Proverbios (31-11,31) en que la mujer es "el alma del hogar", y no sólo debe atender a su familia y su casa sino que además debe hacer trabajos productivos, venderlos para aumentar el presupuesto del hogar, mientras el marido "se sienta con los ancianos de la tierra". Todo lo contrario. En una de sus visitas a Betania, felicita Jesús a la hermana que permanece sentada compartiendo la conversación con sus visitantes en lugar de dedicarse a labores domésticas, a las cuales claramente otorga una importancia secundaria.

Se desarma, se desmitifica el concepto de la mujer dueña de casa. Se incorpora al grupo de discípulos o seguidores una mujer que ha sido "de mala vida". Jesús tiene contacto incluso físico con mujeres doblemente impuras, como la samaritana del pozo a quien pide agua, la prostituta, la adúltera, la mujer con flujo de sangre quien lo toca y él no se considera manchado. Más adelante aparecen mujeres no casadas que forman parte de la comunidad.

En las cartas de los apóstoles y en el Libro de los Hechos, se percibe la existencia de hombres y mujeres en las primeras comunidades. Aparece una diaconisa, Febe. No se sabe si este sería un caso habitual o extraordinario. Desgraciadamente este primer período parece ser sólo una breve tregua antes de retornar al discurso del Levítico. En las cartas de Pablo se observa que, de nuevo, la mujer es impura. Por ejemplo, debe cubrirse la cabeza para no "deshonrar al que es su cabeza" (I Cor. 11,3) "El hombre no debe cubrirse la cabeza porque él es imagen de Dios y refleja la gloria de Dios. Pero la mujer refleja la gloria del hombre...". Además, recomienda al hombre que ojalá se conserve como él, Pablo, sin casarse, célibe. Incontaminado por esta criatura manchada que es la mujer.

Y luego, doloroso misterio, resulta que los "padres de la Iglesia" que vendrían después, desde Agustín y Tomás de Aquino hasta Juan Pablo II, con alguna posible excepción como Juan XXIII, han tomado y desarrollado la concepción de mujer de Pablo y sus antecesores, en lugar de basarse en palabras y hechos de Jesús en su trato y consideración de la mujer y lo femenino.

En mi opinión, y seguramente  también en la de otras mujeres,  resulta doloroso y traicionero y antievangélico además, el que a pesar de promover la irreprochable devoción a la madre de Dios (convirtiéndola eso sí en un ser etéreo  desprovisto de su calidad humana y de hembra), por otra parte se hunda al resto de las mujeres, a las pecadoras, en la antigua y terrible condición de representantes de la impureza.

A la pregunta de ¿qué pasa dos mil años después? quiero responder, aunque sin respaldo científico para mi afirmación, que me parece evidente que en la iglesia católica como en otras iglesias cristianas, la situación de la mujer no ha evolucionado. Entre los católicos, incluso laicos, incluso mujeres, abunda el rechazo de plano a que la mujer sea ordenada, provoca sonrisas torcidas el imaginar a una mujer consagrando el pan en el altar o escuchando confesiones. Se incentiva y premia sin embargo la labor femenina dentro de lo social. Recordemos a Teresa de Calcuta y tantas otras como ella.

No es tampoco, como se pudiera pensar, que las iglesias cristianas no hayan cambiado en absoluto. En algunas instancias hay tibios avances. La iglesia católica, al menos  en algunas oportunidades dice defender los derechos de los débiles. Critica los sistemas políticos deshumanizantes. Pide perdón por la Inquisición y otros errores del pasado.

Sin embargo, más de dos mil años de ¿vigencia? de la palabra de Cristo no han sido suficientes para purificar a la mujer. Para rehabilitar a María Magdalena. ¿Cómo es posible que los creyentes no crean necesario  rehabilitar a aquella persona que fue el primer ser humano en ver y casi tocar a Jesús resucitado?  Olvido inexcusable, porque aun hoy, después de estos veinte siglos la mujer despierta repugnancia y temor, en especial en los sectores religiosos más tradicionalistas y conservadores. Donde ella, sigue representando un riesgo. Riesgo de contagio y de caída.

Otra pregunta pertinente podría ser qué interés tiene este tema para aquellas personas que no son cristianas o no son en absoluto religiosas.  Bueno, la influencia de la Biblia ha permeado toda nuestra civilización cristiano-occidental, y aun en los no-cristianos persiste hasta hoy la sospecha respecto de esta "seductora" que induce al hombre al mal. "Lo lleva por el camino de la perdición" y  hace peligrar su honor. Por tanto desembocamos en la afirmación obvia de que esta condición de inferioridad de un sexo porque es impuro respecto del otro, no afecta sólo a la mujer sino también al hombre con la misma intensidad, puesto que lo trunca y lo reduce.

Para aquellas personas que sí son religiosas o cristianas puede ser interesante releer las escrituras y detenerse en el evangelio. Leer más allá del blanco y negro, en especial las palabras sobre la impureza. Pero leer con la mirada de que nada que venga de fuera del hombre, o de la persona humana, puede ensuciarlo o contaminarlo. Que la única impureza posible es la que se encuentra en el propio corazón.

Como tan bellamente lo dijera el poeta Konstandinos Kavafis:
                                                                                                                  
                               "...No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
                                ni a la cólera del airado Poseidón.
                                Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
                                si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
                                emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
                                Los lestrigones y los cíclopes
                                y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
                                si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
                                si tu alma no los conjura ante ti...."

                                                     

23 September, 2012

Escrito hace quince años.... (Cualquier semejanza con...)


              
EL PUEBLO ¿UNIDO? ¿JAMÁS SERA VENCIDO?

Más preguntas - ¿Qué pasó con las grandes alamedas?  ¿A cuántos les son ajenas? ¿Ubi sunt?
Escucho a los "Quila", y, en lugar de disfrutar, sufro... Mi alma se niega a integrarse a las voces. También, ellos no son los mismos. Los escuchamos, aquí en Santa Laura, comunicarse en francés, abiertamente a oídos del pueblo que anhelante clama por escuchar las canciones que apelan al espíritu colectivo. Pero, los "Quila" de los noventas se niegan a preguntar "qué culpa tiene el tomate"- ¿por qué?, ¿es que ya no les conviene que "la tortilla se vuelva?"
Y el pueblo, ¿por qué no puede estar unido?
Por qué los jóvenes no pueden ya reír si no es con cerveza o "pito" que espanten la amargura?
Es tiempo de elecciones. Los muchachos de hoy interpelan a los "lolos" de los setentas:
-La política es corrupta - dicen.
Es cierto - digo - ingresen ustedes a la política y límpienla. Tal vez es corrupta porque ustedes no están.
Y, a pesar de este discurso optimista, la verdad, la verdad, tengo miedo de no creerlo ni yo misma. Tengo miedo de su desconfianza al preguntar - ¿Y si nos corrompemos nosotros también?
Pero, a pesar de mi desencanto, y a pesar de que
los álamos ya no crecen,
los álamos están torcidos,
los álamos no tienen hojas
me esfuerzo en volver a soñar con "las anchas alamedas", porque en mi médula algo quedará  de ese idealismo generoso latinoamericano y
arrullada por mi sueño
me empeño en permitir que mi alma de poeta
aunque llore,
nunca deje de cantar.


11 September, 2012

Bajar la escalera del Metro



Quisiera verte, uno de estos días.
Bajar la escalera del metro y verte: único, especial y esperante en medio de ese apretado gentío. Sonriendo para mi como si fueses un regalo de la vida.
Quisiera tocarte, uno de estos días.
Bajar corriendo la escalera del metro y abrazarte por la espalda sin decir nada, adivinando tu sonrisa mientras reconoces la caricia firme de mis manos.
Quisiera estar viva, uno de estos días: y encontrarme contigo en medio de esa multitud que espera subir al tren dejando atrás tediosas horas. Quisiera estar viva, para que me identificases desde lejos y me atraparas  con esos ojos tan alertas y un poco míos.
Quisiera...

03 July, 2012

Rubén Darío,¿qué más tenías bajo la manga?



METEMPSICOSIS
                                          Rubén Darío

Yo fui un soldado que durmió en el lecho
de Cleopatra la reina. Su blancura
y su mirada astral y omnipotente.
     Eso fue todo.

¡Oh mirada! ¡oh blancura! y oh, aquel lecho
en que estaba radiante la blancura!
¡Oh, la rosa marmórea omnipotente!
     Eso fue todo.

Y crujió su espinazo por mi brazo;
y yo, liberto, hice olvidar a Antonio.
(¡Oh el lecho y la mirada y la blancura!)
     Eso fue todo.

Yo, Rufo Galo, fui soldado y sangre
tuve de Galia, y la imperial becerra
me dio un minuto audaz de su capricho.
     Eso fue todo.

¿Por qué en aquel espasmo las tenazas
de mis dedos de bronce no apretaron
el cuello de la blanca reina en brama?
     Eso fue todo.

Yo fui llevado a Egipto. La cadena
tuve al pescuezo. Fui comido un día
por los perros. Mi nombre, Rufo Galo.
     Eso fue todo.


Cuando vi en Roma la escena de Titus Pullo con Cleopatra me acordé del poema de Rubén Darío (Además de los personajes "Rufo" de Lugones y de Borges) y me pregunté qué pasó ahí...la conexión...algún antecedente histórico...qué se yo, de dónde sacó la idea Bruno Heller, etc...
El poema me encanta (aunque lamento mucho que en la mayoría de las versiones publicadas han cambiado pudorosamente "brama" por "broma").

19 May, 2012

Mi nombre




Anda, ¡llámame!
y que resuene tu voz entre cordilleras y valles
Llámame
con ese nombre secreto que me has dado cuando te sumergías entre el ansia y la culpa
Llámame
que mi nombre en tu boca adquiere un valor nuevo, impensado, provocante
Llámame ahora
y que penetren tus ganas entre mis cordilleras y mis valles


18 May, 2012

Noche de viernes



A veces, en viernes, como que me gustaría tener una relación digamos, normal. Rutinaria, casi fome, normal:

¿Hola, qué tal tu día?/ Y, bueno, aunque cansador, y ¿el tuyo?/ Mmm, sí bien, pero viernes ¿no? Estoy muerta/ ¿Hay algo rico para comer?/¿Quieres que te cocine algo? (con cara de pobredevos que digas que sí)/ No, no te preocupes, cualquier cosa/ Bueno (dispuesta a premiarlo por su generosa renuncia), hay postre que quedó de ayer y te muelo unas paltas/ Ah, qué estupendo, y ¿quieres salir o algo así? (con cara de esperoquedigaqueno)/ No, nada de eso si es viernes y estamos cansados/ Entonces ¿vemos una película/ Mmm, no sé tengo un libro (sé que no voy a pasar de las diez páginas hoy/ Pero hay esa película que tanto quiero ver/ Bien, pero tú la ves y mientras yo leo ¿te parece?/ Claro que sí...siempre que no te moleste el ruido/ Qué va, si para eso están los audífonos/ Aunque, no sé...¿y no te tinca hacer alguna otra cosa/ ¿En serio? podría ser, dame un minuto, una ducha rápida...

Y ...vaya, se durmió...lo abrazo entonces con cuidado y me duermo también con la cabeza apoyada en su espalda. Sí, voy a despertar luego con el cuello adolorido, pero qué importa. Igual somos dos para un rutinario y normal viernes por la noche...

21 April, 2012

El amor perfecto







¿Cuánto hay de verdad en eso de que la amistad es el amor perfecto?
Sí, la amistad es un amor generoso, libre de celos; no requiere de exclusividades ni de grandes explicaciones a la hora de malentendidos o equivocaciones.

¿Cuánto dura? Tal como el amor de pareja, hay amistades cortas y amistades de por vida. A veces se conoce a alguien y se comulga con él o ella de inmediato, en minutos parece como si nos hubiésemos conocido por décadas. Se produce un entendimiento inmediato. Otras veces, se requiere de muchos años para lograr ese encuentro de ideas o gustos que va a provocar el agrado de estar juntos.

Hay amigos de encuentros profundos, de confidencias íntimas. de favores especiales. Los puedes llamar a las 3 de la madrugada en una crisis. Pero también hay amigos de tomar un café o una cerveza, de tener una charla liviana y entretenida. Hay amigos de salir de vez en cuando, de encontrarse por casualidad, de escribirse, de llamarse por teléfono. No hay reglas acerca de cómo debe ser una amistad.

Me da tristeza cuando escucho a quienes dicen "Yo no tengo amigos" o "La amistad no existe"...


Al revés, yo no concibo la vida sin amigos. Para mi, la amistad es una relación libre, libre de egoísmos, libre de exigencias. No importa que no nos veamos siempre. Sabemos que esos "otros significativos" están por allí, en algún lugar;  a tres cuadras de tu casa, a 500 kilómetros o en Dinamarca. Da lo mismo.

La amistad vence al tiempo y al espacio.

Qué bueno tener amigos, aunque de algunos, que han partido al sueño eterno, solo nos quedan los recuerdos...

17 April, 2012

LA SUNAMITA


Y buscaron una joven hermosa
por toda la tierra de Israel,
hallaron a Abisag, sunamita,
y la trajeron al rey.

I Reyes 1,3

¿De dónde eres?, pregunta el funcionario. De Sunam, dice Jesed. Al suroeste de Endor. Abner me ha puesto a cargo de sus rebaños... Dicen que tu hija es muy hermosa, comenta el funcionario.

Tengo también cuatro hijos. Tres de ellos son soldados del rey David, dice Jesed. El menor está conmigo. Es pastor.

Jaguit, la madre de Adonías, enseña a la muchacha a lavarse, ungirse y vestirse. Abisag, realmente es una belleza. Jaguit tiene la sonrisa suave y el modo lento de las mujeres que han aprendido. No pregunta. No cuestiona. Ella hace.

Abisag se sonroja cuando ve brillar los ojos de Adonías entre las cortinas, mientras Jaguit ciñe su vestido. Él es hermoso. Su cabello también. Es un príncipe. Y la han llamado a palacio.

Jesed está contento de ver a su hija partir. Irá a palacio. No dice nada a su hija. Sólo la hace partir. Lo que le espera es demasiado bueno. No necesita explicaciones. Ha sido un súbdito ejemplar y ahora, es un padre satisfecho.

El corazón de Abisag se desboca mientras la instalan sobre el asno que la portará al palacio. Luego, el viaje es demasiado corto. Él, siempre la mira desde lejos, la revolotea en su hermoso caballo, tan brillante y fuerte como su dueño.

Jaguit la mira sin decir una palabra. La madre no quiere comprender más allá de lo que le han pedido: Acompañar a Adonías a buscar a la joven. Componer un poco su aspecto. Las luces en los ojos de su hijo, sin embargo, son escalofríos en la espalda de Jaguit.

Adonías es hijo de David: el verso y la lira no tienen secretos para él. En el campamento, al crepúsculo, el oído de Abisag es fortaleza sitiada: "He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma".

Abisag baja los párpados y le sonríe el alma. "¡Oh si él me besara con besos de su boca! Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes."

Un viaje así, siempre es demasiado breve. Adonías tiene la frente oscura. Él sabe la verdad que Abisag ni sueña. Comienza a alejar cabalgadura y lira, de la doncella que ha enfermado de deseo a su indomado corazón.

Jaguit, desvalida ante el dolor de su hijo, dedica las últimas horas del viaje a preparar a Abisag para lo que será su vida en la corte. Volverla del trance en ilusión es más difícil que darle normas de conducta en el palacio.

Con la ciudad en los ojos, el alma de Abisag se desboca. Tiemblan sus muslos sobre el pequeño asno. Quisiera correr, danzar, reír con los brazos en alto. Quisiera reposar ya entre los brazos de Adonías.

El encuentro con lo real es siempre doloroso. Más doloroso para el águila que para la paloma. Pero eso no lo sabe la paloma. No lo sabe esta doncella que debe servir a un rey anciano y moribundo. Confinada en aposentos reales, día y noche da servicio con sus tibias manos. Su alma, a la que se ha negado el dulzor, palidece sin digerir el asombro. "¿Adónde se ha ido tu amado, oh, la más hermosa de todas las mujeres?"

El águila sin embargo, conoce todas las realidades. Lo que no impide que caer agriete su espíritu. Jaguit observa al hijo golpear con violencia su caballo mientras se traga el campo con cincuenta hombres a su vera.

Adonías clama a Dios por lo que ha perdido; reúne ovejas, bueyes y becerros y los inmola en la piedra de Zojelet. Invita sólo a los hijos de su madre. El sacerdote Abiatar lo conforta. Cuando David muera, tú serás el rey.

Pero, su padre duerme en el seno de sus padres y es Salomón quien se sienta y se sienta firme en el trono de David. Adonías sabe que debe ir al trono real a felicitar a su hermano. En cambio, se refugia en el templo invocando y preguntando por qué su hermano menor lo tiene todo. Y en esa herencia hay un pequeño diamante que para Salomón es sólo una piedra más.

Jaguit conoce el alma de su hijo, y conoce su mismo dolor. Betsabé fue siempre la preferida de David. Los hijos han heredado las suertes de sus madres. Las madres viven ahora las suertes de sus hijos. Dicen a Jaguit que Betsabé está sentada junto al trono de Salomón, y, una vez más Jaguit dobla su cabeza ante la reina.

Betsabé siempre ha estado mimada y odia los molestos mosquitos que no se van por más que se los eche. Aboga por el corazón doliente de Adonías. Jaguit ha suplicado que, de todo lo perdido, den por consuelo a su hijo a la amada Abisag.

Abisag, la sunamita que no ha conocido varón, tiene ya una mirada de luna mientras sueña con el amado surgiendo de entre los lirios, alto como un cedro, con los crespos cabellos al aire sonriéndola toda. Sólo puede soñar, sólo sabe soñar, lejana, etérea, mientras recoge las lágrimas de Jaguit: "¡Corre, amado mío, corre como un venado, como el hijo de una gacela sobre los montes llenos de aromas!"

A Salomón le han pedido que dé por mujer a Abisag a su hermano Adonías. Abisag. Un pequeño diamante en su tesoro. Que es tal como decir un grano más de arena. Porque Salomón es rico. Pero Salomón es poderoso. Y el poderoso puede elegir la misericordia. Pero puede también decidir dar la espada por mujer a su hermano.

Adonías puede ver que Banayas, hijo de Joyada, viene hacia él. No hace intento alguno de huir. Huesos torcidos, danza grotesca, manos inermes en remedo de acogida, pero el aire se va llenando de la amada en el momento del adiós: "Levántate, oh amiga mía, hermosa mía y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno. Se ha mudado, la lluvia se fue; se han mostrado las flores en la tierra. El tiempo de la canción ha venido...Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz..."

14 April, 2012

Bolero. De vez en cuando, pero irremediablemente, me caigo al bolero


CONTIGO APRENDÍ

"Que la semana tiene más
de siete días"

Regreso desde mí lentamente.

Vuelve la luz
y tu piel es nuevamente tú.

Ruido afuera,
risas, automóviles,
viento en hojas.

Lentamente me recuerdas
besando mi pelo.

Sonreímos a los ojos del otro.
-Ayúdame a regresar al mundo -
dices...

Y te empujo fuera de mi cama
antes de arrepentirme.


02 March, 2012

Los monederos falsos

Debo achicar mi biblioteca ¿para qué tantos libros? Ya no alcanzaré, en lo que me queda de vida, a releerlos. Estoy revisando cuáles puedo regalar: difícil. Cada uno tiene su historia. Entre las hojas de Los Monederos Falsos de André Gide encuentro un papel con tu letra que dice Te Amo. Retrocedo 30, 40 años y recuerdo cuando me lo mostraste y luego lo pusiste dentro del libro. Terminaste el café y te levantaste de la mesa. Molesto, triste, frustrado. Yo no te creí, naturalmente. Estabas casado, tenías hijos. Yo era joven y muy estricta. ¡Ni creerte ni decirte que sí ! Te diste vuelta al llegar a la puerta y me sonreíste levemente.


Cabe aclarar que hace 30 o 40 años decir "te amo" no tenía el mismo significado que tiene hoy. En ese tiempo, a los padres, a los hijos, a los amigos se les decía "te quiero". "Te amo" era solo para el amor de pareja.


No puedo, ciertamente, regalar Los Monederos Falsos. Lo abro nuevamente y leo:"Cuando era yo más joven, adoptaba resoluciones, que me imaginaba eran virtuosas. Me preocupaba menos ser quien era, que llegar a ser el que yo pretendía ser..."


No puedo ya regalar este libro, y obviamente, tampoco puedo hablar contigo. Desde hace poco, según me cuentan, duermes en un pequeño cementerio de provincia. No puedo decirte cuánto me arrepiento por no haberte aceptado y sobre todo, por no haberme fijado en que la palabra Amo la habías escrito con mayúscula.

19 February, 2012

¿Olvidarte? Imposible olvidarte...

INOLVIDABLE

“He besado otras bocas buscando”

(olas insolentes

perdidas en lata memoria)

“nuevas ansiedades”.

“Otros brazos extraños me estrechan”

(pero tu recuerdo roe

mis luces, mis afanes, mis caras)

“Pero sólo consiguen hacerme

recordar los tuyos”

Tu orgullo,

a pecho descubierto,

amordaza las entregas.

Las entregas

“…que inolvidablemente

vivirán

en mí”.


Frivolidades...

Con esto de las redes sociales ocurre a veces que te encuentras con alguien de tu pasado. Un ejemplar del sexo masculino que te dice algo como: "No tienes idea cuanto me gustabas tú cuando éramos jóvenes. Qué pena que nunca se concretó nada." (doble negación: nunca y nada. Está correcto, pero duele). Y una le retruca: "Pero si nunca me dijiste nada", “No me atreví, no sé, pero tú tampoco hiciste ningún movimiento, algún gesto”. De más está discutir, si este no se acuerda de que con los hombres de nuestra generación NO se podían hacer movimientos de avance o expresar verbalmente los gustos o atracciones ¡Qué va!, la “calificación” de “suelta” que te llegaba era impajaritable y era mayor según el mapa: mientras más nortino (o más provinciano) el varón, más prejuicioso y machista y más virginal y recatada debía de ser la dama.

Y, aunque es frustrante no haber descubierto entonces lo que admiramos en los jóvenes de hoy, el desprejuicio en la entrega, la capacidad de disfrutar sin culpas, igual es lindo encontrarse con alguien que te diga que lamenta que no fuese algo que pudo ser. Especialmente si te lo dice después de verte, mira que es un torrente el que ha pasado bajo el puente y las arrugas son notorias. Es lindo, porque puedes mirarte en los ojos del otro y sentirte, por un momento, la muchacha que fuiste hace tanto tiempo y que aun vive, fresca y lozana, en algún lugar de ti o en toda tú.

15 February, 2012

¿Día de los enamorados?




El amor es ese aventurero viajante que revoluciona todo a su paso. Se sumerge hasta en los corazones más recalcitrantes y los trastorna, los retuerce, los premia y los castiga. El amor se parece a mi héroe: Corto Maltese. Es como él: bello, masculino, irresistible, pero desgraciadamente demasiado libre. Solo él decide si quedarse (y por cuanto tiempo) o si partir, dejándonos un raro sabor en la boca e invaluables recuerdos atesorados…