A veces, en viernes, como que me gustaría tener una relación digamos, normal. Rutinaria, casi fome, normal:
¿Hola, qué tal tu día?/ Y, bueno, aunque cansador, y ¿el tuyo?/ Mmm, sí bien, pero viernes ¿no? Estoy muerta/ ¿Hay algo rico para comer?/¿Quieres que te cocine algo? (con cara de pobredevos que digas que sí)/ No, no te preocupes, cualquier cosa/ Bueno (dispuesta a premiarlo por su generosa renuncia), hay postre que quedó de ayer y te muelo unas paltas/ Ah, qué estupendo, y ¿quieres salir o algo así? (con cara de esperoquedigaqueno)/ No, nada de eso si es viernes y estamos cansados/ Entonces ¿vemos una película/ Mmm, no sé tengo un libro (sé que no voy a pasar de las diez páginas hoy/ Pero hay esa película que tanto quiero ver/ Bien, pero tú la ves y mientras yo leo ¿te parece?/ Claro que sí...siempre que no te moleste el ruido/ Qué va, si para eso están los audífonos/ Aunque, no sé...¿y no te tinca hacer alguna otra cosa/ ¿En serio? podría ser, dame un minuto, una ducha rápida...
Y
...vaya, se durmió...lo abrazo entonces con cuidado y me duermo también con la cabeza apoyada en su espalda. Sí, voy a despertar luego con el cuello adolorido, pero qué importa. Igual somos dos para un rutinario y normal viernes por la noche...