11 March, 2013

Recuerdos brevísimos 1


Recuerdo a la abuelita Carmela despidiéndose de su casa en el pueblo. Misma que compró el dueño del camión en que viajábamos.
Recuerdo a la abuelita recorriendo las habitaciones. En alguna parte encontró un pequeño mate de cerámica y me lo regaló. Lo conservé por muchos, muchos años. Siempre he tomado mate, pero jamás en él. Era un tesoro de dos colores entre café y verde oscuro ... Como los ojos de la Carmela cerrando la puerta de su casa y caminando hacia Palermo con sus hijas, sin mirar atrás...