MEMORIA EN IMÁGENES
Un libro de
fotografía habla en dos idiomas, pero al mismo tiempo. Siendo un regalo para la
vista, para el recuerdo, para el cariño revivido y la nostalgia, es también un
lenguaje que recupera, relata, e incluye. Tras cada fotografía, hay unos ojos
con mirada particular. La mirada de un presente que algún día será una imagen
mirada en el futuro.
Bernardo
Guerrero, el autor de estos dos libros: Imágenes de memoria I y II, “lee”
estas fotografías del pasado, hoy; imágenes que valora, disfruta, selecciona y
muestra. Luego las presenta a nosotros; a diferentes “nosotros”, que, a nuestra
vez, tenemos miradas distintas.
Cuando
escribe acerca de Iquique, menciona palabras como identidad, patrimonio
cultural, nostalgia… Esta última, sin embargo, no con voz de sociólogo sino con la calidez y
subjetividad de quien perteneció y pertenece a una comunidad que le es propia y
querida.
Identidad
es un concepto que se analiza profusamente en sociología y se le estudia en
otras disciplinas para explicar actitudes y definiciones de gentes y pueblos. En otros casos, se muestra y
describe, como hiciera Bernardo en “Del chumbeque a la Zofri” en los últimos
años del siglo XX.
Escucho
algunas quejas acerca de que la identidad iquiqueña “ya no existe”, pero
quienes hacen este reclamo, precisamente están indicando su pertenencia o su
deseo de seguir perteneciendo a esta comunidad que sigue siendo el núcleo de
una ciudad que ha crecido, ha cambiado en su paisaje, en sus costumbres, en su
quizás-qué-futuro.
Este
sentido de pertenencia, expresado por ahí en los muros de algún barrio (o de Facebook), que dice “Ser chileno es un orgullo, ser iquiqueño es un privilegio”, me
llama con voz fuerte en estos tiempos en que no está muy bien mirado hablar de
patriotismo, ya que este concepto se nos ha estado mezclando con actitudes
negativas como nacionalismos, xenofobias, exclusión, etc….
Entonces,
pareciera que en esta ciudad sobrevive esa humanísima necesidad de ser parte de
una comunidad que acoge y reconoce y donde se es “alguien”. Esa comunidad que
puede ser el barrio, el club deportivo, el centro de exalumnos, el baile
religioso, en fin, incluso el grupo de “jóvenes de ayer” que aún se reúnen a
jugar a “las chapitas”. Esa identificación con otros que es medicina contra la
soledad y el desencanto.
Todo esto leí esta tarde en la presentación de Imágenes de Memoria, en los ojos de quienes reconocían y se reconocían en estas páginas. Repito literalmente y sin permiso las emocionadas palabras de una amiga iquiqueña: “Conozco a las muñequitas de la portada....Ana María Huerta y Gabriela Huarcaya .... la más pequeña puede ser la otra prima de apellido Cortez Bode, hermanita menor de Juan Carlos, ¡¡¡ cien por ciento iquiqueñas!!!”
Todo esto leí esta tarde en la presentación de Imágenes de Memoria, en los ojos de quienes reconocían y se reconocían en estas páginas. Repito literalmente y sin permiso las emocionadas palabras de una amiga iquiqueña: “Conozco a las muñequitas de la portada....Ana María Huerta y Gabriela Huarcaya .... la más pequeña puede ser la otra prima de apellido Cortez Bode, hermanita menor de Juan Carlos, ¡¡¡ cien por ciento iquiqueñas!!!”
Bueno, eso: ¡qué bien! por la tarea autoasignada de Bernardo Guerrero, escribiendo y mostrando su iquiqueñez de 100% y confortando a tantas personas en su necesidad de no dejar morir identidad, pertenencia, sentido de vida…
Cecilia Castillo
Iquique, diciembre 12, 2013
