¿Por qué queremos los viejos que el mundo se detenga y que los niños y jóvenes revivan nuestras vidas? Quizá porque no podemos evitar que nos atrape la nostalgia. Porque resuenan en nuestro recuerdo las voces encerradas en El Lea, El Lector Chileno, El Peneca, Papelucho, Mampato, etcétera… Quizá porque tuvimos esa pasión íntima y un tanto secreta por personajes, viajes, peligros, islas exóticas….
Y nos preguntamos si será que aun hoy viven guardados en corazones juveniles “héroes” equivalentes a Sandokán, el Conde de Montecristo, Alicia, Martín Rivas, Pedro Urdemales, Don Camilo, Garrone y Coretti, Demian, John Silver el Largo, Tom Sawyer, y tantos otros….
Quizá se encogerán de hombros al oír estos nombres tan desconocidos para ellos. Sin embargo ¿será suficiente motivo para afirmar que “los jóvenes ya no leen”?
Quizá “Lo” que leen es diferente: Harry Potter en lugar de Papelucho, todo lo que encuentran acerca de vampiros o “muertos vivos”, Juego de Tronos, Juegos del hambre, Crepúsculo, y también Blogs de temas que les interesan…
“¿De qué sirve un libro sin dibujos ni diálogos? Preguntó Alicia”, quien tenía un “gusto” diferente, y que me recuerda que también hay niños y jóvenes adictos a los Comics y para quienes la imagen es hermana de las letras.
Cuando escucho a un padre o a un profesor decir que “los jóvenes ya no leen”, no puedo menos que tener la insolencia de preguntar: “Y tú, ¿Qué estás leyendo?”. Claro, porque si ven llegar a clase al o la profe con un libro en la mano, o si en su casa los adultos tienen el libro en el velador y lo abren de tanto en tanto, quizá habrá alguna validación y (ojalá) imitación de tan entretenida y feliz actividad.