Hay alguien que me sueña en alguna noche caliente y húmeda. Pero, no lo sé, no me doy cuenta, tal vez miro hacia otro lado.
Hay alguien que pisó mis geranios y cortó la manguera en pedacitos.
Hay alguien hay, y estiro mi brazo sin alcanzarlo.
Porque no puedo alcanzarlo y no puedo decirle que lo sé todo: sus sueños, sus pisadas sobre las flores, el misterio de su nombre.
¿Quén eres y dónde estás? Qué preguntas más ridículas, originadas en el insomnio y en la incapacidad de hablar sin mencionar palabras odiosas como aun y todavía.
Resbalan ilusiones escalera abajo, andamio abajo hundiéndose en la bruma...
Misterioso pedazo de agua retoza en la punta de mi pestaña.
Me despido de ti y del sueño pero no importa porque
hay alguien...
Hay alguien que pisó mis geranios y cortó la manguera en pedacitos.
Hay alguien hay, y estiro mi brazo sin alcanzarlo.
Porque no puedo alcanzarlo y no puedo decirle que lo sé todo: sus sueños, sus pisadas sobre las flores, el misterio de su nombre.
¿Quén eres y dónde estás? Qué preguntas más ridículas, originadas en el insomnio y en la incapacidad de hablar sin mencionar palabras odiosas como aun y todavía.
Resbalan ilusiones escalera abajo, andamio abajo hundiéndose en la bruma...
Misterioso pedazo de agua retoza en la punta de mi pestaña.
Me despido de ti y del sueño pero no importa porque
hay alguien...