14 September, 2010

La pampa, desierto habitado...



La Pampa

¿Qué es para ti la pampa?


Tal vez hay una pampa para cada uno de nosotros.

¿Qué es para ti la pampa?

Para mí la pampa podría ser la historia viva, la historia familiar.
Mi relación con el paisaje. Es mi abuelo, saliendo a los doce años de su pequeño valle donde está protegido, abrigado, flanqueado por dos cerros enormes, y llegando, luego del eterno viaje en "vapor", a la inmensidad grisácea del desierto, donde se siente atrapado e indefenso pero donde también va a obtener el sustento para los suyos.

Son mis abuelos convirtiendo el seco desierto en pampa –
Humanizando el desierto. Haciéndolo suyo. Cuidando las semillitas en el macetero, mientras añoran las acequias y los sauces en el río. Los durazneros generosos a orillas del camino. El mate, bajo el fresco y amigable parrón.

Mis abuelos convierten la pampa en territorio habitado y nutricio pero sin cortar jamás el vínculo con los pequeños y empobrecidos espacios del río Limarí, tierra madre, mágica e inolvidada.

"Quiero ir a Carén", dirá cada uno de ellos antes de morir.

10 September, 2010

Machismo positivo

Mi padre era machista, qué duda cabe. Los varones debían ser "caballeros". Quitarse el sombrero para saludar, levantarse de la silla al entrar una mujer, "ir a dejar", guardar secretos, ser leales con los amigos, etc...
Una vez, Carlos llegó a mi casa en el automóvil de su hermano y tocó la bocina. Yo imagino que espearaba ver mi cara de ¡Oh! cuando saliera y lo viese ahi montado en el Austin Mini Cooper...furor en esa época. Pues, no se pudo. Mi padre dijo con voz irrefutable: "Usted no abre esa puerta mientras el joven no se baje y toque el timbre..."

Mi padre creía que todas las mujeres, todas, incluso las de ficción (incluidas madame Bovary y todos los personajes de la Bette Davis)eran buenas.
Ahi estábamos, viendo juntos una película con la protagonista ejemplo de crueldad y bajeza y de pronto suspiraba un "Pobrecita...". Pero, papá, reclamaba yo, ¡si es una mujer malísima, perversa!. "Bueno, seguramente algún hombre alguna vez le hizo mucho daño", la defendía.

Y este raro machismo positivo calzaba con algunos postulados feministas: "Una mujer debe estudiar y ser profesional. Así, si le toca un marido borracho o golpeador, le da un puntapié en el trasero y listo".

Se echa de menos en estos días un machismo consecuente, como el de mi padre. A fuerza de querer "convertir" a los varones, hemos perdido lo de agradable que pudo tener el que se creyeran superiores o más fuertes, pero sin lograr que dejen de lado actitudes chovinistas que lastiman.

Bueno, lo que pasa es que también echo de menos a mi padre...