10 September, 2010

Machismo positivo

Mi padre era machista, qué duda cabe. Los varones debían ser "caballeros". Quitarse el sombrero para saludar, levantarse de la silla al entrar una mujer, "ir a dejar", guardar secretos, ser leales con los amigos, etc...
Una vez, Carlos llegó a mi casa en el automóvil de su hermano y tocó la bocina. Yo imagino que espearaba ver mi cara de ¡Oh! cuando saliera y lo viese ahi montado en el Austin Mini Cooper...furor en esa época. Pues, no se pudo. Mi padre dijo con voz irrefutable: "Usted no abre esa puerta mientras el joven no se baje y toque el timbre..."

Mi padre creía que todas las mujeres, todas, incluso las de ficción (incluidas madame Bovary y todos los personajes de la Bette Davis)eran buenas.
Ahi estábamos, viendo juntos una película con la protagonista ejemplo de crueldad y bajeza y de pronto suspiraba un "Pobrecita...". Pero, papá, reclamaba yo, ¡si es una mujer malísima, perversa!. "Bueno, seguramente algún hombre alguna vez le hizo mucho daño", la defendía.

Y este raro machismo positivo calzaba con algunos postulados feministas: "Una mujer debe estudiar y ser profesional. Así, si le toca un marido borracho o golpeador, le da un puntapié en el trasero y listo".

Se echa de menos en estos días un machismo consecuente, como el de mi padre. A fuerza de querer "convertir" a los varones, hemos perdido lo de agradable que pudo tener el que se creyeran superiores o más fuertes, pero sin lograr que dejen de lado actitudes chovinistas que lastiman.

Bueno, lo que pasa es que también echo de menos a mi padre...

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