"Hoy desperté con algo de nostalgia por Iquique, por el sonido de las olas y el ruido de las aves cuando uno caminaba por las orillas de Cavancha. Extraño un poco la fría brisa marina de la tarde y cuando la "camanchaca" se robaba los cerros que se veían desde la puerta de mi casa."
Por otra parte mi hermano pregunta "¿Acaso Iquique necesita más atractivos?"
Y mi amigo Manu asegura que ama el mar porque nació en la montaña.Dice: "Me das envidia, porque escuchas las olas del mar como yo el viento de otros tiempos. Aquí en las noches yo sólo escucho los ruidos de la ciudad, aunque por eso no me quejo. Pero no sé lo que es escuchar las olas mientras estoy en mi cama".
Entonces hoy me cuesta dormir sintiéndome privilegiada y regalada por el olor a mar y el ruido de olas que me arrulla cada noche en medio de un silencio admirable...
Cuando otros añoran este paisaje es que siento que tengo un tesoro que me alivia el corazón cansado y viejo.
Nostalgia se llama eso Alejandro, claro que sí, pero es cosa de ancianos no de jovencísimos como tú...
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