18 December, 2013

MEMORIA EN IMÁGENES

Un libro de fotografía habla en dos idiomas, pero al mismo tiempo. Siendo un regalo para la vista, para el recuerdo, para el cariño revivido y la nostalgia, es también un lenguaje que recupera, relata, e incluye. Tras cada fotografía, hay unos ojos con mirada particular. La mirada de un presente que algún día será una imagen mirada en el futuro.

Bernardo Guerrero, el autor de estos dos libros: Imágenes de memoria I y II,   “lee” estas fotografías del pasado, hoy; imágenes que valora, disfruta, selecciona y muestra. Luego las presenta a nosotros; a diferentes “nosotros”, que, a nuestra vez,  tenemos miradas distintas.

Cuando escribe acerca de Iquique, menciona palabras como identidad, patrimonio cultural, nostalgia… Esta última, sin embargo,  no con voz de sociólogo sino con la calidez y subjetividad de quien perteneció y pertenece a una comunidad que le es propia y querida.  

Identidad es un concepto que se analiza profusamente en sociología y se le estudia en otras disciplinas para explicar actitudes y definiciones de gentes y  pueblos. En otros casos, se muestra y describe, como hiciera Bernardo en “Del chumbeque a la Zofri” en los últimos años del siglo XX.

Escucho algunas quejas acerca de que la identidad iquiqueña “ya no existe”, pero quienes hacen este reclamo, precisamente están indicando su pertenencia o su deseo de seguir perteneciendo a esta comunidad que sigue siendo el núcleo de una ciudad que ha crecido, ha cambiado en su paisaje, en sus costumbres, en su quizás-qué-futuro.

Este sentido de pertenencia, expresado por ahí en los muros de algún barrio (o de Facebook), que dice “Ser chileno es un orgullo, ser iquiqueño es un privilegio”, me llama con voz fuerte en estos tiempos en que no está muy bien mirado hablar de patriotismo, ya que este concepto se nos ha estado mezclando con actitudes negativas como nacionalismos, xenofobias, exclusión, etc….

Entonces, pareciera que en esta ciudad sobrevive esa humanísima necesidad de ser parte de una comunidad que acoge y reconoce y donde se es “alguien”. Esa comunidad que puede ser el barrio, el club deportivo, el centro de exalumnos, el baile religioso, en fin, incluso el grupo de “jóvenes de ayer” que aún se reúnen a jugar a “las chapitas”. Esa identificación con otros que es medicina contra la soledad y el desencanto.

Todo esto leí esta tarde en la presentación de Imágenes de Memoria, en los ojos de quienes reconocían y se reconocían en estas páginas. Repito literalmente y sin permiso las emocionadas palabras de una amiga iquiqueña: “Conozco a las muñequitas de la portada....Ana María Huerta y Gabriela Huarcaya .... la más pequeña puede ser la otra prima de apellido Cortez Bode, hermanita menor de Juan Carlos, ¡¡¡ cien por ciento iquiqueñas!!!”

Bueno, eso: ¡qué bien! por la tarea autoasignada de Bernardo Guerrero, escribiendo y mostrando su iquiqueñez de 100% y confortando a tantas personas en su necesidad de no dejar morir identidad, pertenencia, sentido de vida…


Cecilia Castillo                                                                                                                                                                  
Iquique, diciembre 12, 2013



1 comment:

Jenofonte said...

Es difícil hablar de la identidad en estos tiempos, como que todo conspira contra ella. Si la ciudad crece sin medida, y llega en pocos años una verdadera avalancha de gente, ¿cómo podrían los recién llegados que sentirse "identificados" con su nueva residencia?. De ahí que la percepción de los antiguos sea que se ha perdido la identidad, porque de pronto se encuentran con que son una minoría sobrepasada por lo ajeno, pero de ellos dependerá que esa identidad de la que hablan se conserve y se transmita, de manera que, aunque siga llegando gente, todavía exista una diferencia entre el que dice "estoy viviendo en Iquique" y el que afirma "soy iquiqueño".