16 May, 2010

Arica, de nuevo...

Arica se está convirtiendo nuevamente para mi en el centro de actividades literarias valiosas e ineludibles.

No solo disfruté la invitación de Daniel para el Día del Libro, sino que ahora, Erna me agarra de un ala y me hace dejar tiradas mis obligaciones laborales para estar en Arica por un par de días inolvidables. (Sonríe pues Erna, si esto es un piropo).

Lo que suponía yo ser no más que homenajes que relevaran la existencia de dos artistas destacados, en realidad resultó un contundente momento para compartir literatura y reencontrarse con y encontrar a valiosos exponentes de la escritura de la región que los ariqueños denominan "tripartita".

Un delicado placer, los breves momentos de tertulia entre una actividad y otra, el estar juntos en un lenguaje común, los instantes de silencio, los paisajes compartidos, el significado de la tierra abierta, la renovación por la llovizna, la magia del mar...

REFLEJOS

En hora de bostezo de gaviota
una ola rezagada
me pretende, me seduce
y coqueta...en puntillas me abandona.
Yo suspiro y
te saluda mi sombrero desde lejos
desde a veces, desde sombra
Te saluda, te antecede, te convoca,
mi mano ondulada de agonías.
Te saludan el canto y mi rebozo
con un breve tinte de pudores.
Suelo inmenso
libre amplio desierto de mis soles.
Te saluda te sigue mi dolora.
Retroceden mi brazo y su esperanza.
Te saludan la espuma y sus reflejos
Color verde embotellado
Mi congoja y tu verso
Y el eterno díaynoche
Glaring, glaring
De esta última gozosa estrella

08 March, 2010

HUMANO

Temo a tus ojos
y a los aires que hacen volar tu pelo
Temo
Porque encrispados crecen tus inviernos
y no cesan de empequeñecer tantas miradas

Temo a tus ojos que huelen a guerra
a cloroformo y piernas cortadas
a alambres de púas
huelen tus ojos.

No hay veranos en tu boca
ni menos primavera
No crece verde ni color de flores
a tu alrededor.

Cecilia Castillo

Sixty


No es fácil cuplir 60 años, creo. Hay que sentarse a solas por un rato largo y revisar: lo que hemos hecho, lo que soñamos y no llegó, lo que sí logramos y alguna quimera que esperamos aun.

Nuestros cuerpos ya no son jóvenes ni bellos, se cansan, huelen, tienen que posar para la fotografía. Pero esta piel es nuestra piel, la que recibió caricias y golpes y se prepara hoy para los ultimos embates de la vida; también para la brisa renovadora, alguna llovizna tierna y este sol que consuela y cura.

No es fácil tener 60; pero quizá es una edad que te hace más sabio y te ayuda a valorar todo lo bello que hay en tu vida y que puede alegrar el poco tiempo que nos reste. Es la edad de la resignación inteligente, la alegría tierna, el gozo de la naturaleza y el piadoso olvido de todo aquello que alguna vez nos dañó.

con Oscar Hahn en Iquique


Interesante encuentro con Oscar Hahn tuvimos el miércoles en Iquique. Hubo una presentación centrada en su origen más que en su trayectoria, lo que lamenté porque había mucha gente joven. Supongo que a él debiera cansarle esta insistencia reiterada sobre su origen iquiqueño, pero me parece que con la edad se pone cada vez más tolerante (lo envidio) y se toma con paciencia y humor estas reiteraciones.

Alguien ¿no iquiqueño? tuvo la idea brillante de conectar la necesaria electricidad para los puestos de libros que habían instalado en Baquedano nada menos que en el Palacio Astoreca. Naturalmente que, apenas iniciado el recital, nos quedamos sin luz. Ahí teníamos entonces al invitado, leyendo con ayuda de una linterna que alguien le acercó. Algunos asistentes se retiraron, especialmente quienes andaban con niños y quedamos, con suerte, una treintena de escuchantes.

Había que hacer mucho silencio ante la falta de micrófono, y no todos pueden con ese esfuerzo; en la silla subsiguiente a la mía, un descontento reclamaba insistentemente a su señora que quería que se fueran a casa para ver el partido. Como ella no le hizo caso, tuvimos que soportar ese run-run en la oreja. Otros, se movían inquietos sobre sillas crujidoras, lo que generaba también, interrupciones acústicas.

En fin, que creo que la visita del poeta merecía mejor trato y mejor atención, pero así es la vida, resignación tengamos. Lo que lamento más es que la lectura estuvo muy bien organizada y distribuida sobre las tres más importantes de sus líneas creativas . Fue prácticamente una clase y debió ser grabada y guardada para la posteridad.

Para mi, el momento más emocionante fue cuando leyó su poema "Hueso" contando con emoción que fue considerado para el Museo de la Memoria. Y el momento más relevante fue cuando expresó así con toda sencillez cómo es que le llamaba la atención la reacción mundial ante la tragedia de Haití, tan diferente de la reacción ante los millares de muertes civiles en guerras como la de Irak. Nuestra postura, nuestra reacción ante la guerra como si fuera algo legítimo o no reprochable. No recuerdo sus palabras exactas, ojalá las hubiese podido copiar, mi memoria es ya débil, pero claro... ojalá las opiniones de un poeta pudieran ser multiplicadas en los medios, en voz alta, para todos, para que escuchen todos...

20 September, 2009

Pasamontañas




Si él ocultaba su cara, yo ocultaré su nombre. Inventemos que se llamaba Pascual. No digamos que ocultaba su cara por miedo. Inventemos que lo hacía por desafiar. O porque tal vez admira al Sup y quiere parecerse a él. O porque al mirarse al espejo ve su futuro en la cara y no quiere de antemano sufrir, que ya suficiente tiene con lo de hoy.
Sonrío cuando me ofrece lustrar mis botines y le digo que no: reclamo que son amarillos, que los lustré esta mañana y que va a llover. Pero me lanza un argumento copiado de por acá "Hágalo entonces por cooperar" …y me tengo que rendir.
Habla de política, Evo, naturalmente, mientras embetuna concienzudo, le cuento que es la primera vez que me lustran en la calle y que en mi tierra es cosa de hombres y que cuéntame de ti. Abre su corazón desgranando las palabras, palabras firmes de orgullo, palabras serenas de algo como fe. Le digo que es la persona más gentil que he conocido en La Paz (y no es que me hayan tratado mal) .Se limpia la mano y estrecha la mía. Sus ojos me muestran mil años cuando lo miro por última vez.
Adivino su sonrisa mientras levanto la cara hacia la lluvia, usted sabe, para disimular...

ANDRÉS SABELLA, Gabriela Mistral, y una oscura despedida


En un día como hoy, pero de noche, nos reunimos un grupo de iquiqueños en Orella con Vivar, en el Sindicato de Estibadores para escuchar a Andrés Sabella.
Andrés Sabella venía a hablar acerca de Gabriela Mistral, lo que no es de menor importancia…
Pero las puertas de los lugares “oficiales”, como el Teatro Municipal, por ejemplo, estaban cerradas para Andrés Sabella. De modo que tenía que ser allí,, en la casa generosa de unos generosos trabajadores (y donde poco más de un año después nos reuniríamos en horror y fraternidad a escuchar las palabras de Olaf Olmos acerca de la fosa de Pisagua. Pero esa es otra historia).
Estábamos todos de pie, escuchando a ese brillante y entretenidísimo orador que era el poeta. Alguien puso la grabadora junto a uno de los parlantes. Todos disfrutamos de esa interesante noche de conversación.
Lo saludé después de la charla, como muchos otros, y sí claro, de la Norte, se acordaba de mi (como de muchos otros). Fue cariñoso, gentil, piropero (cuando no).
Al día siguiente, se reuniría en el mismo lugar con los jóvenes a alguna hora de la mañana, pero no llegó. Había partido ya, como el rey Arturo, en una barca, para su eterno viaje.
No quise estar en la catedral, al día siguiente, para ver como el poeta pasaba a ser más importante muerto que vivo.
Prefiero recordarlo como esa noche, junto a mis hijos y mis amigos, o mejor, como veinte años antes cuando lo conocí en Antofagasta, en  Matta con Uribe…