17 June, 2019

CREAR: Origen y Permanencia


Acabo de leer un libro de historia. Particular e interesante relato acerca de cómo un grupo de sociólogos egresados de la antofagastina Universidad del Norte, unidos en la tarea y hermanos en los sueños, decidieron abrir espacios académicos de investigación (sobre todo de investigación acción), de vinculación con el medio y de producción de conocimientos de la realidad regional. Todo esto, en Iquique, en los peores días de nuestro Chile. Los unía una amistad leal y comprometida que afortunadamente vive hasta hoy, lo que aumenta el valor de este libro para quienes, desde afuera, lo leemos y apreciamos. Su nombre:  "CREAR, cuarenta años en el Norte Grande de Chile". Su autor, Bernardo Guerrero Jiménez, acompañado por sus amigos co-fundadores.

Sorprende, por cierto, la cantidad de información que fue guardada durante más de siete lustros, y agradecemos tener acceso a este relato. En 1980, se funda con el nombre CIREN (Centro de Investigación de la Realidad del Norte). Se definen como:"… institución de análisis y reflexión científico social, que tiene por meta desarrollar una visión coherente y crítica de la realidad social del Norte…etc…" y agregan, que lo que hace necesaria esta tarea es que: "Las características peculiares del subdesarrollo regional no han sido estudiadas exhaustivamente y menos aún desde una perspectiva crítica. Estas, demandan la elaboración de explicaciones técnicas y métodos de análisis-acción propios".

El trabajo de esta institución fue, en especial durante los años difíciles, muy apreciado por los iquiqueños: reuniones en las poblaciones, relación cercana y productiva con mujeres que en esos días se unían para luchar por sus derechos, también con el pueblo Aymara, algo que hacía mucha falta, abundante material impreso, y mucho más. Esto no significa que se deba hablar en pasado, ya que el trabajo y las publicaciones persisten, también una biblioteca de consulta, y actividades varias en forma permanente, entre ellas el acercamiento a las celebraciones religiosas de los pueblos del interior y mucho más…



Miradas y Cielo



En algo nos parecemos, Hernán Rivera y yo. Ambos nacimos en la mitad del siglo veinte y en ciudad que ya no es la nuestra. Ambos aprendimos a vivir el norte y en el norte, con este sol que impone su fuerza y obliga a quedarse aquí. Quien me diga que este escritor no es nortino es que no ha leído sus libros. Lo que sería cosa rara, porque leerlo es inevitable. En mi caso, no solo por enfermiza adicción a la lectura, sino además porque busco permanentemente textos que puedan gustar a  los jóvenes que estudian castellano (y que no siempre acostumbran leer). Encontrar algo que aprecien y los conmueva es ardua tarea. Ahí es donde uno debe buscar historias comprensibles y a gusto de quienes ya pasan los veinte pero no se han dado cuenta. En este sentido, salvadores han sido “La contadora de películas” y el Duende "que le escribe a Hernán sus novelas".

¿Qué condiciones debe tener un libro para que alguien desee leerlo? Bueno, cuando se trata de un milenial, generalmente no será una de esas viejas reliquias amadas que cubren las paredes de mi habitación. Sino que algo nuevo, breve y con un título prometedor. Como este que se llama “El hombre que miraba al cielo”. Lo compré de inmediato luego que la breve "ojeada"  me atrapó como siempre las producciones de Rivera. En este caso, el “bonus track" al comprarlo es que su estructura y brevedad me ayudarán a lograr que sea leído y ojalá disfrutado.  

Me gustó particularmente eso de que “no pasará nada y a la vez pasará todo”, porque creo que es la esencia de la historia que llegará al lector. El autor ya no está presente y no puede o no debe cambiar nada. Insisto a los jóvenes que un libro no es igual para todos. Que cada uno leerá una historia diferente, porque es su propia vida la que comulga con lo leído, y su lectura es la que puede dejarlo indiferente o bien, y esperamos que ocurra, la que entrará en su alma…

10 March, 2019

ROSA LUXEMBURGO

"Quien no se mueve, no siente sus cadenas", decía Rosa Luxemburgo, brillante ejemplo de mujer comprometida, inteligente, valiente. Su enorme e incansable trabajo en un tiempo en que era más que nunca peligroso y mal mirado que una mujer se hiciera cargo de cambiar la injusticia del mundo con su palabra, sus escritos, sus acciones. Otra de sus frases favoritas era "En el principio fue el acto". No dejaba de comprometerse si podía hacerse cargo. Era capaz de pensar y escribir en varios idiomas. Sana o enferma, estaba escribiendo siempre. En 1903 publicó una obra que aún se juzga como una de las más importantes en esa época: "La acumulación de capital (Una contribución a la explicación económica del imperialismo)"

Rosa Luxemburgo se dedicó a profundizar los valores de la Revolución Socialista Mundial, pues sentía que en ese momento era el destino del mundo lo que estaba en juego. El 20 de febrero de 1914, fue arrestada por incitar a los soldados a la rebelión. Se defendió con una impresionante disertación, tiempo después publicada con el título: "Militarismo, guerra y clase obrera".

Dos semanas antes de ser asesinada dijo a sus camaradas: "Hoy nos podemos proponer la destrucción del capitalismo de una vez por todas. Más aún, no sólo estamos en situación de cumplir esa tarea, no sólo cumplimos con nuestro deber para con el proletariado, sino que nuestra solución es el único medio para salvar a la humanidad de la destrucción". Y esta era la convicción que había guiado su vida. Palabras oportunas para un mundo que salía del padecimiento de la Primera Guerra Mundial, a la que se opuso con determinación.

Su compañero de vida y de lucha, León Jogiches, guardó su correspondencia de varios años: 918 cartas que contienen material muy interesante, en especial porque entregan información acerca de la historia de los movimientos obreros de su tiempo y con los que ella se comprometió.


El 15 de enero de 1919, hace cien años, el culatazo de un rifle destrozó el cráneo de Rosa Luxemburgo.



21 September, 2018

¿Quién era Juan de Marchi?


Juan De marchi (1866-1943):

EL ZAPATERO anarquista

JUAN DEMARCHI (1866-1943), como se conoce al italiano (nacido en Turín) Giovanni De Marchi, fue un anarquista ahora conocido por su influencia y amistad con Salvador Allende, que desertó del ejército de su país exiliándose en un viaje que lo llevó por diversas partes del mundo en los que desplegó una amplia y rica actividad anarquista.

Aparte del italiano, aprendió de forma autodidacta español, francés y portugués. Estuvo en Portugal, Marruecos, Paris, Barcelona, Río de Janeiro y Buenos Aires. A su llegada a Argentina, a los 26 años, se sumó al movimiento anarquista en el activo grupo Umanità Nova, dirigido por Pietro Gori y Enrico Malatesta. A Chile llegó cuando acababa el siglo XIX, estableciéndose en Magallanes donde ayudó a organizar gremios. Entre 1900 y 1904 vivió en Lota y Curanilahue, donde participó en la Mancomunal, luego fue al norte, participando en las Ligas de Arrendatarios (entre 1917 y 1918), y de allí a la zona central del país.

Participó en varios periódicos y organizaciones libertarias. La dictadura del general Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931), le encontró en la sección local de la IWW, y con más 60 años se fue a la Argentina a participar en la resistencia (en complots tan sonados como los del Avión Rojo en el que, al parecer, se encargó de internar las armas desde Mendoza). Traicionado por los militares anti-ibañistas, regresó a Chile ilegalmente siendo descubierto por la policía del régimen y deportado a la Isla Mocha. Con la caído el dictador, el viejo luchador permanecerá activo y fiel a las ideas libertarias hasta sus últimos días. Se instaló en Santiago y finalmente en Valparaíso. Muchas veces se le intentó expulsar con la Ley de Residencia, pero cada vez que venía la oleada represiva se levantaban movimientos de protesta en solidaridad. En Santiago Demarchi fue carpintero y al parecer zapatero. Según cuenta Patricio Guzmán en su documental “Salvador Allende” (2004), durante estos años, cuando el futuro presidente socialista era adolescente, conoció al viejo anarquista compartiendo tardes de ajedrez y charlas que marcaron al futuro.

En sus últimos años tuvo prolongadas enfermedades. En 1943 a causa de un mal resfriado pidió ser trasladado desde Santiago a Valparaíso para estar con su familia. Allí murió en los primeros días de abril, siendo sus funerales el 7 de ese mes, acudiendo un@s 300 compañer@s a despedirle. Tenía 79 años, desde su juventud dedicados a la difusión del anarquismo.




Qué difícil se pone todo cuando empiezas a echar de menos lo que has perdido y lo que seguirás perdiendo... Qué difícil sonreír y seguir adelante... sin lágrimas...sin quejas "en la medida de lo posible" como dicen los perdedores... como yo...

12 August, 2018

U-TOPÍA (Literatura que es Realidad)



Fue en el 2001. personas muy variadas, de todas edades. Se habían reunido para escribir. Sí tenían ese empeño y el amor por la justicia y la verdad.

Decidieron hacer una revista, que dijera lo que los periódicos no decían. Ellos eran miembros de (A.C.A), Agrupación literaria Arte-Cultura-Acción.

Los participantes: Miguel Santana, Guillermo Ross-Murray, Pamela Ramírez, Miriam Lass, Eduardo Gallardo, Baldramina Flores, Cecilia Fibla, Oscar Castro, María Inés Candia, Angeolina Azócar. Distintas edades, diferente visión de mundo, pero unidos en una tarea justa y bella: informar y no-olvidar. Esto último ya estaba comenzando a ocurrir.

29 April, 2018

ITACA



(Konstantinos Kavafis)

Cuando emprendas tu viaje hacia Itaca
debes rogar que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni a la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean llegar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades de Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Itaca:
llegar allí, es ese tu destino.
Mas no hagas con prisa tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Itaca te enriquezca:
Itaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado.
Sabio como te has vuelto, con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Itacas.