28 November, 2010

GABRIELA MISTRAL. DESDE SU TERRUÑIDAD A LA ACCIÓN POLÍTICA



Una vez, una de mis hijas fue reprendida por su profesora de Lengua castellana por decir que su madre había conocido a Gabriela Mistral. En persona.

Y bueno, qué injusto. Yo sí conocí a Gabriela Mistral. Y, lo más importante es que ella me conoció a mí. Me vio, en el estadio de La Serena, junto a otras niñitas, cientos de niñitas en delantal almidonado, cintas en el pelo y una banderita chilena en la mano.

Un enorme automóvil negro ingresó a la cancha misma y de él bajó Gabriela Mistral.
Después hube de conocer a Gabriela Mistral como la mayoría de los chilenos. Es decir a través de una poesía bella pero dulzona y casi insulsa para oídos jóvenes.

Al correr de los años he llegado a pensar que mantenernos en la ignorancia acerca de la verdadera Gabriela Mistral ha sido una actitud intencionada de parte de quienes han manejado lo que es educación en este país…

Porque pareciera que esto se ha repetido con cada uno de nuestros poetas mayores. Sería interesante hacer una encuesta a profesores de lengua castellana y preguntarles cuántos de ellos en su formación universitaria tuvieron la oportunidad de leer y estudiar el teatro y la prosa que escribiera Pablo Neruda, o las novelas y el teatro de Vicente Huidobro.

Peor ha sido con Gabriela Mistral. Ojalá la cantidad de papel y tinta que se ha gastado en hablar acerca de Gabriela Mistral especulando sobre su vida personal se hubiese utilizado para publicar profusamente su prosa para ser leída por todos los chilenos.

Porque, ¿cuántos hemos leído “El Grito”, o “Menos cóndor y más Huemul”, o sus famosos “recados”, entre tantas otras obras?

Tal vez ocurren estos aparentes descuidos porque el poeta, en este caso la poeta, es un ser muy peligroso. Peligroso porque no solo anuncia sino también devela y denuncia. Además profetisa.

¿Y a qué emperador le gusta que le digan en público que está desnudo?

La profesora Marie Lise Gazarian Gautier califica la prosa de Mistral como “una verdadera joya desconocida”. Otros han aplicado a Gabriela lo que se dijese de Paul Valery “que si su poesía era de oro, su prosa fue de diamante”

Y, si en la poesía de Gabriela descubrimos su terruñidad (no confundir con terruñismo que sería todo lo contrario), en su prosa, poética o no, intencionada o no, se refleja su profundo sentido social, su sensibilidad ante el dolor de los demás, su amor al ser humano, su necesidad terrible de “hacer algo”. Lo que yo he venido a llamar insolentemente, su acción política.

Cuando se proviene de un pequeño valle, llámese Elqui, llámese Limarí, se crece protegida entre montañas amigables escuchando el canto de aguas que corren breves e indómitas cumbre abajo. Cuando se proviene de un lugar pequeño donde todos se conocen y una conoce cada sauce, cada algarrobo, cada ovejita y cada pajarillo, una sabe de donde viene. Está conectada con su raíz. Conoce su tierra y mete las manos en ella y se alimenta de ella.

En Gabriela Mistral, esta tierra, en su enorme corazón, se agranda hasta abarcar su Hispanoamérica, o más bien, su Latinoamérica. No olvidemos su relación con el Brasil. Y por este terruño es que llora y vela.

Por eso ella interpela a los maestros, a los artistas, a periodistas, a industriales:
“Maestro: enseña en tu clase el sueño de Bolívar, el vidente primero. Clávalo en el alma de tus discípulos con agudo garfio de convencimiento. Divulga la América, su Bello, su Sarmiento, su Lastarria, su Martí. No seas un ebrio de Europa, un embriagado de lo lejano, por lejano extraño, y además caduco, de hermosa caduquez fatal.”

“Industrial: Ayúdanos tú a vencer, o siquiera a detener la invasión que llaman inofensiva y que es fatal, de la América rubia que quiere vendérnoslo todo, poblarnos los campos y las ciudades de sus maquinarias, sus telas, hasta de lo que tenemos y no sabemos explotar. Instruye a tu obrero, instruye a tus químicos y a tus ingenieros. Industrial: tú deberías ser el jefe de esta cruzada que abandonas a los idealistas.”

Se autocalifica de realista: “las mujeres somos así, más realistas de lo que nos imaginan” . Yo agregaría su capacidad de ver, sin pajita en el ojo, la realidad. Ella asume como grave lo que está ocurriendo con Estados Unidos (la América rubia) en sus intervenciones en nuestra América.

Sin embargo no hay una promoción del odio o la queja contra el enemigo. Por el contrario, es claro el llamado a nosotros latinoamericanos a hacernos cargo de nuestro presente y futuro. A corregir nuestra propia plana y a no victimizarnos. Tiene claro que la victimización paraliza.

“¿Odio al yankee? ¡No! Nos está venciendo, nos está arrollando por culpa nuestra, por nuestra languidez tórrida, por nuestro fatalismo indio. Nos está disgregando por obra de algunas de sus virtudes y de todos nuestros vicios raciales. ¿Por qué le odiaríamos? Que odiemos lo que en nosotros nos hace vulnerables a su clavo de acero y de oro: a su voluntad y a su opulencia.

Dirijamos toda la actividad como una flecha hacia este futuro ineludible: la América Española una, unificada por dos cosas estupendas: la lengua que le dio Dios y el Dolor que da el Norte.”

Pero cuando hablo de su acción política, no hablo solo de la acción escritural de la poeta, de su testimonio en papel y tinta, de sus cartas a los amigos y corresponsales.

De su vida misma podemos considerar como muestra dos momentos ejemplares y no sé si tan conocidos o sabidos.

Entiendo que la señora Presidenta Bachelet ha citado el primero de ellos:
Uno de esos días de post guerra (de la Segunda Guerra), nuestra poeta, en su calidad de escritora premiada, es recibida en Washington por el presidente del imperio.

Volodia Teitelboim documenta el testimonio del intérprete:
«[...] Truman siguió. 'La felicito por el Premio Nobel'. Gabriela contestó: 'Muchas gracias, señor Presidente'. Truman continuó: '¿Le gusta Washington?'. Ella le dijo: 'Sí, mucho'. Yo comencé a darme cuenta que mi labor se estaba poniendo no fácil sino trivial, hasta que Gabriela, como ella acostumbra, quiso trascender lo convencional con un gran estallido. Y Gabriela dijo: 'Señor Presidente, ¿no le parece una vergüenza que siga gobernando en la República Dominicana un dictador tan cruel y sanguinario como Trujillo?'. Truman, por supuesto, no contestó, limitándose a una ancha sonrisa.”

En Luis Vitale leemos que Gabriela postula casi con amargura:

“Voy convenciéndome de que caminan sobre la América vertiginosamente tiempos en que ya no digo las mujeres, sino los niños también han de tener que hablar de política, porque política vendrá a ser (perversa política) la entrega de la riqueza de nuestros pueblos; el latifundio de puños cerrados que impide una decorosa y salvadora división del suelo; la escuela vieja que no da oficio al niño pobre y da al profesional a medias su especialidad; el jacobismo avinagrado, de puro añejo, que niega la libertad de cultos que conocen los países limpios, las influencias extranjeras que ya se desnudan con un absoluto impudor sobre nuestros gobernantes…”

Esto, en referencia a la defensa comprometida que hace Gabriela Mistral del patriota Augusto César Sandino, líder de la resistencia de Nicaragua contra el ejército de ocupación estadounidense. Continúa…

“Los hispanizantes políticos que ayudan a Nicaragua desde su escritorio o desde un Club de estudiantes harían cosa más honesta yendo a ayudar al hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no les toque ver otro, haciéndose sus soldados rasos. Cuando menos, si a pesar de sus arrestos verbales, no quieren hacerle el préstamo de sí mismo, debería ir haciendo una colecta continental para dar testimonio visible de que les importa la suerte de este pequeño ejército loco de voluntad y de sacrificio. Nunca los dólares, los sucres y los bolívares suramericanos, que se gastan tan fluvialmente en sensualidades capitalinas, estarían mejor donados. Sandino no ha visto llegar hasta hoy los mozos argentinos, chilenos, ecuatorianos, que son su misma carne y que le deben una lealtad temeraria y perfecta que sólo la juventud puede dar. ¿Dónde está la naturalísima, la lógica Legión Hispanoamericana de Nicaragua?”

“ El General Sandino carga sobre sus hombros vigorosos de hombre rústico con su espada viril de herrero o forjador, con la honra de todos nosotros”

Así, Gabriela escribe y escribe en defensa de este hispanoamericano, acusando, reclamando a “Mr. Hoover” y sin cansarse.

Su denominación de “este pequeño ejército loco” va a ser adoptada con emoción y orgullo por los sandinistas que en la segunda mitad del siglo XX enfrentarán a Somoza.

Y en esta apasionada identificación de Gabriela Mistral con el pueblo nicaragüense, en pasión tremenda, no deja de ser poeta. Y dice:

“Tal vez caiga ahora esa cabeza sin peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes”.

Mientras más prosa de Mistral leo, más la veo a ella como la mujer que habla desde la mujer. No desde lo femenino ni lo burgués. Sino de la mujer sin melindres que tiene que arremangarse y enfrentar lo que viene y procurar el abrigo y alimento a los suyos sin permitir que dejen los suyos de soñar o de mirar el horizonte.

No me enamora la poeta. Me inclino ante la intelectual, la líder, la vocera.

Me impulsa a sentir y llamarme hispanoamericana y en lo chilena postular junto con ella que tengamos “menos cóndor y más huemul”
“El maestro de escuela explica a sus niños: "El cóndor significa el dominio de una raza fuerte; enseña el orgullo justo del fuerte. Su vuelo es una de las cosas más felices de la tierra".
… …
Me quedo con ese ciervo, que, para ser más original, ni siquiera tiene la arboladura córnea; con el huemul no explicado por los pedagogos, y del que yo diría a los niños, más o menos: "El huemul es una bestezuela sensible y menuda; tiene parentesco con la gacela, lo cual es estar emparentado con lo perfecto. Su fuerza está en su agilidad. Lo defiende la finura de sus sentidos: el oído delicado, el ojo de agua atenta, el olfato agudo. El, como los ciervos, se salva a menudo sin combate, con la inteligencia, que se le vuelve un poder inefable. Delgado y palpitante su hocico, la mirada verdosa de recoger el bosque circundante; el cuello del dibujo más puro, los costados movidos de aliento, la pezuña dura, como de plata. En él se olvida la bestia, porque llega a parecer un motivo floral. Vive en la luz verde de los matorrales y tiene algo de la luz en su rapidez de flecha".
El huemul quiere decir la sensibilidad de una raza: sentidos finos, inteligencia vigilante, gracia. Y todo eso es defensa, espolones invisibles, pero eficaces, del Espíritu...”

Que en el país del Norte sigan con sus águilas, con sus aves rapaces y deseos rapaces.

Ojalá leamos un poco más de Gabriela Mistral en lugar de hablar tanto de ella sin conocerla.

Ojalá la veamos en su verbo. Mujer y cierva. Y bellísima y valiosa gacela.


(Presentado en el XV Encuentro del Mundo de la Cultura
La Serena, 25 al 30 de octubre)

14 September, 2010

La pampa, desierto habitado...



La Pampa

¿Qué es para ti la pampa?


Tal vez hay una pampa para cada uno de nosotros.

¿Qué es para ti la pampa?

Para mí la pampa podría ser la historia viva, la historia familiar.
Mi relación con el paisaje. Es mi abuelo, saliendo a los doce años de su pequeño valle donde está protegido, abrigado, flanqueado por dos cerros enormes, y llegando, luego del eterno viaje en "vapor", a la inmensidad grisácea del desierto, donde se siente atrapado e indefenso pero donde también va a obtener el sustento para los suyos.

Son mis abuelos convirtiendo el seco desierto en pampa –
Humanizando el desierto. Haciéndolo suyo. Cuidando las semillitas en el macetero, mientras añoran las acequias y los sauces en el río. Los durazneros generosos a orillas del camino. El mate, bajo el fresco y amigable parrón.

Mis abuelos convierten la pampa en territorio habitado y nutricio pero sin cortar jamás el vínculo con los pequeños y empobrecidos espacios del río Limarí, tierra madre, mágica e inolvidada.

"Quiero ir a Carén", dirá cada uno de ellos antes de morir.

10 September, 2010

Machismo positivo

Mi padre era machista, qué duda cabe. Los varones debían ser "caballeros". Quitarse el sombrero para saludar, levantarse de la silla al entrar una mujer, "ir a dejar", guardar secretos, ser leales con los amigos, etc...
Una vez, Carlos llegó a mi casa en el automóvil de su hermano y tocó la bocina. Yo imagino que espearaba ver mi cara de ¡Oh! cuando saliera y lo viese ahi montado en el Austin Mini Cooper...furor en esa época. Pues, no se pudo. Mi padre dijo con voz irrefutable: "Usted no abre esa puerta mientras el joven no se baje y toque el timbre..."

Mi padre creía que todas las mujeres, todas, incluso las de ficción (incluidas madame Bovary y todos los personajes de la Bette Davis)eran buenas.
Ahi estábamos, viendo juntos una película con la protagonista ejemplo de crueldad y bajeza y de pronto suspiraba un "Pobrecita...". Pero, papá, reclamaba yo, ¡si es una mujer malísima, perversa!. "Bueno, seguramente algún hombre alguna vez le hizo mucho daño", la defendía.

Y este raro machismo positivo calzaba con algunos postulados feministas: "Una mujer debe estudiar y ser profesional. Así, si le toca un marido borracho o golpeador, le da un puntapié en el trasero y listo".

Se echa de menos en estos días un machismo consecuente, como el de mi padre. A fuerza de querer "convertir" a los varones, hemos perdido lo de agradable que pudo tener el que se creyeran superiores o más fuertes, pero sin lograr que dejen de lado actitudes chovinistas que lastiman.

Bueno, lo que pasa es que también echo de menos a mi padre...

07 June, 2010

Con tristeza después de leer noticias internacionales...

INVASOR

El soldado miraba a la niña vietnamita
en completo asombro:
- Así es que también hablas francés-
-Sí- sonrió ella - Hablo francés e inglés,
cantonés y...
- Pero, no entiendo - interrumpió él-
¿En qué idioma piensas?
- Pienso en el idioma- dijo ella-
del pequeño detalle:
como alitas de grillo,
granos de arroz,
suspiros,
o la luz de una vela...

Y pienso en el idioma- continuó-
de la inmensidad:
como estrellas,
campos de arroz,
agua,
o un corazón.
...
Él la contempló largamente
tratando de capturar
el brillo tangencial de su mirada...
y
se quedó en s i l e n c i o.

30 May, 2010

Wishes



¿Por qué deseamos lo que no tenemos?

Deseamos justicia, igualdad, fraternidad. Porque debemos vivir sin estos valores y ser testigos cada día de que no están... Y el dolor no siempre nos quita la esperanza, los sueños de que algún día esos raros regalos de la vida, enseñados en los evangelios y en otros libros de otras numerosas religiones lleguen a ser parte de las vidas de todos los humanos.

Deseamos que nuestros seres queridos nunca mueran, nunca se enfermen, nunca sufran, aun cuando sabemos que lo contrario es inevitable.

Desearíamos tal vez vivir para siempre, o vivir una vejez permaneciendo lúcidos y autovalentes, acompañados y validados.

Deseamos sol cuando hay lluvia, y lluvia cuando hay sol.Deseamos ir al campo cuando estamos en la playa. Y deseamos comer o beber lo que tenemos prohibido por salud.

Deseamos un poco de soledad personal cuando estamos abrumados por mucha gente y deseamos compañía cuando estamos solos.

Deseamos ser parte de un grupo de a dos, y deseamos nuestra independencia y seguir nuestro propio camino...

Y debemos vivir así, sin tener lo que deseamoso y sabiendo disfrutar de lo que nos llega como regalo de la vida sin que lo hayamos buscado ni anhelado.

Qué bueno ser sabios para aceptar con alegría y agradecer eso, lo mejor de nuestra existencia: los gratuitos regalos de la vida.