Relato Breve
Era el colegio de monjas. Era esta niña a quien le gustaba sobre todo leer...y escribir a veces, claro. A los diez, a los trece, a los quince años y cuando no has ido a ninguna parte, son los libros el crucero que te lleva alrededor del mundo. Mundo maravilloso de corsarios y submarinos y puertos exóticos, de la mano con Stevenson, Emilio Salgari, Julio Verne, alrededor del mundo. Las profesoras de Historia y Literatura, ramos favoritos, incentivaban este sueño que retardaba el tener que enfrentarnos con la realidad.
Fue entonces, en quinto de humanidades cuando apareció el "profesor de Física". No había profesores varones en el colegio (que no usaran sotana), de manera que hubo bastante expectación ante su llegada... Casi se cursaron apuestas acerca de su apariencia, de su voz, de sus manos, que era lo que nos importaba a las chiquillas de los 60s. LLegó y resultó una especie de abuelo cincuentón, seriote, que nos miraba con franco temor desde su lugar en la tarima. ¡Nos temía! Qué cosa más extraña.
Ni siquiera recuerdo su nombre. Nos hizo clase por dos años. Tampoco recuerdo haber aprendido algo. Nunca entendí por qué si yo era la primera del curso. Bueno, sus clases, eran una sesión permanente de dictado. Dictaba. Dictaba. Desde un manoseado cuaderno que parecía tener mil años. Una vez, conversando con chicos del Grado Oficios de la Universidad Técnica a quienes les hacía clase también, supimos que era el mismo cuaderno del que dictaba para todos sus alumnos de todos y cada uno de los años que llevaba enseñando. Hubo quienes nos mostraron apuntes de sus padres o hermanos con las mismas palabras, fórmulas, esquemas, que nos habían sido dictadas.
¿Qué recuerdo de Física? Que Mecánica tiene que ver con el movimiento (pero que no te lleva a ninguna parte), que Termodinámica consiste en unas fórmulas atroces que hay que memorizar, y que Electricidad se refiere a unos "tubos catódicos" que tuvimos que explicar en una Exposición de Ciencias...
Metáfora
Aun con lo pedante que soy, debo confesar mi superior Ignorancia en el campo de la Física.
Ignorancia que me inspira deseos de saber, de conocer, de descubrir. Verbos estos que me regalan juventud y vida... Descubrir, conocer, saber... Poco a poco, suavemente, como en un crucero...
25 May, 2010
19 May, 2010
Una tarde para mi con Alicia
No había clases ayer en la tarde y me regalé ir al cine, claro, a ver a Alicia.
Completamente advertida de que "basado en" se refiere solo al uso del nombre, simplemente me preparé para una obra de Tim Burton, y gracias a eso, no salí trasquilada.
Es una buena película de Tim Burton. Harta imaginación, mucha acción, colores y más colores, una película para ver con los niños.
Me ayudó a ser niña por un rato, y también a equilibrar mi ánimo un tanto agitado después de lo vivido en Arica en el fin de semana. La intensidad de esos días no dejaron de hacer mella en esa sensibilidad que llevo guardada debajo de la capa dura de la Ceci de vida diaria.
No dejo de añorar el tener harto tiempo para leer y escribir, pero por otra parte, es la vida que me convoca a hacer cada día cosas diferentes y voy postergando mis aficiones.
¿Alcanzaré a terminar lo que estoy escribiendo ahora? ¿Alcanzaré a publicar lo que ya está listo?. Engañar a la Flaca trabajando mucho, ese es un buen sueño, una sentida aspiración. Sin embargo, consciente del Tiempo, gran enemigo, comienzo sutilmente, delicadamente y ojalá con mucha gracia a despedirme poco a poquito de la vida.
Aun así, continúo perteneciendo y amando a los míos, hijos, nieto, hermanos, amigos... e incluso a veces, a oscuras para no mostrar el rubor, siento que podría volver a sentir ese amor de chiquilla que tan bien hace para el alma y la piel...
16 May, 2010
Arica, de nuevo...
Arica se está convirtiendo nuevamente para mi en el centro de actividades literarias valiosas e ineludibles.
No solo disfruté la invitación de Daniel para el Día del Libro, sino que ahora, Erna me agarra de un ala y me hace dejar tiradas mis obligaciones laborales para estar en Arica por un par de días inolvidables. (Sonríe pues Erna, si esto es un piropo).
Lo que suponía yo ser no más que homenajes que relevaran la existencia de dos artistas destacados, en realidad resultó un contundente momento para compartir literatura y reencontrarse con y encontrar a valiosos exponentes de la escritura de la región que los ariqueños denominan "tripartita".
Un delicado placer, los breves momentos de tertulia entre una actividad y otra, el estar juntos en un lenguaje común, los instantes de silencio, los paisajes compartidos, el significado de la tierra abierta, la renovación por la llovizna, la magia del mar...
No solo disfruté la invitación de Daniel para el Día del Libro, sino que ahora, Erna me agarra de un ala y me hace dejar tiradas mis obligaciones laborales para estar en Arica por un par de días inolvidables. (Sonríe pues Erna, si esto es un piropo).
Lo que suponía yo ser no más que homenajes que relevaran la existencia de dos artistas destacados, en realidad resultó un contundente momento para compartir literatura y reencontrarse con y encontrar a valiosos exponentes de la escritura de la región que los ariqueños denominan "tripartita".
Un delicado placer, los breves momentos de tertulia entre una actividad y otra, el estar juntos en un lenguaje común, los instantes de silencio, los paisajes compartidos, el significado de la tierra abierta, la renovación por la llovizna, la magia del mar...
REFLEJOS
En hora de bostezo de gaviota
una ola rezagada
me pretende, me seduce
y coqueta...en puntillas me abandona.
Yo suspiro y
te saluda mi sombrero desde lejos
desde a veces, desde sombra
Te saluda, te antecede, te convoca,
mi mano ondulada de agonías.
Te saludan el canto y mi rebozo
con un breve tinte de pudores.
Suelo inmenso
libre amplio desierto de mis soles.
Te saluda te sigue mi dolora.
Retroceden mi brazo y su esperanza.
Te saludan la espuma y sus reflejos
Color verde embotellado
Mi congoja y tu verso
Y el eterno díaynoche
Glaring, glaring
De esta última gozosa estrella
una ola rezagada
me pretende, me seduce
y coqueta...en puntillas me abandona.
Yo suspiro y
te saluda mi sombrero desde lejos
desde a veces, desde sombra
Te saluda, te antecede, te convoca,
mi mano ondulada de agonías.
Te saludan el canto y mi rebozo
con un breve tinte de pudores.
Suelo inmenso
libre amplio desierto de mis soles.
Te saluda te sigue mi dolora.
Retroceden mi brazo y su esperanza.
Te saludan la espuma y sus reflejos
Color verde embotellado
Mi congoja y tu verso
Y el eterno díaynoche
Glaring, glaring
De esta última gozosa estrella
08 March, 2010
HUMANO
Temo a tus ojos
y a los aires que hacen volar tu pelo
Temo
Porque encrispados crecen tus inviernos
y no cesan de empequeñecer tantas miradas
Temo a tus ojos que huelen a guerra
a cloroformo y piernas cortadas
a alambres de púas
huelen tus ojos.
No hay veranos en tu boca
ni menos primavera
No crece verde ni color de flores
a tu alrededor.
Cecilia Castillo
y a los aires que hacen volar tu pelo
Temo
Porque encrispados crecen tus inviernos
y no cesan de empequeñecer tantas miradas
Temo a tus ojos que huelen a guerra
a cloroformo y piernas cortadas
a alambres de púas
huelen tus ojos.
No hay veranos en tu boca
ni menos primavera
No crece verde ni color de flores
a tu alrededor.
Cecilia Castillo
Sixty
Thursday, 25 February 2010 at 00:09 |
No es fácil cuplir 60 años, creo. Hay que sentarse a solas por un rato largo y revisar: lo que hemos hecho, lo que soñamos y no llegó, lo que sí logramos y alguna quimera que esperamos aun.
Nuestros cuerpos ya no son jóvenes ni bellos, se cansan, huelen, tienen que posar para la fotografía. Pero esta piel es nuestra piel, la que recibió caricias y golpes y se prepara hoy para los ultimos embates de la vida; también para la brisa renovadora, alguna llovizna tierna y este sol que consuela y cura.
No es fácil tener 60; pero quizá es una edad que te hace más sabio y te ayuda a valorar todo lo bello que hay en tu vida y que puede alegrar el poco tiempo que nos reste. Es la edad de la resignación inteligente, la alegría tierna, el gozo de la naturaleza y el piadoso olvido de todo aquello que alguna vez nos dañó.
con Oscar Hahn en Iquique
Saturday, 23 January 2010 at 14:21
Interesante encuentro con Oscar Hahn tuvimos el miércoles en Iquique. Hubo una presentación centrada en su origen más que en su trayectoria, lo que lamenté porque había mucha gente joven. Supongo que a él debiera cansarle esta insistencia reiterada sobre su origen iquiqueño, pero me parece que con la edad se pone cada vez más tolerante (lo envidio) y se toma con paciencia y humor estas reiteraciones.
Alguien ¿no iquiqueño? tuvo la idea brillante de conectar la necesaria electricidad para los puestos de libros que habían instalado en Baquedano nada menos que en el Palacio Astoreca. Naturalmente que, apenas iniciado el recital, nos quedamos sin luz. Ahí teníamos entonces al invitado, leyendo con ayuda de una linterna que alguien le acercó. Algunos asistentes se retiraron, especialmente quienes andaban con niños y quedamos, con suerte, una treintena de escuchantes.
Había que hacer mucho silencio ante la falta de micrófono, y no todos pueden con ese esfuerzo; en la silla subsiguiente a la mía, un descontento reclamaba insistentemente a su señora que quería que se fueran a casa para ver el partido. Como ella no le hizo caso, tuvimos que soportar ese run-run en la oreja. Otros, se movían inquietos sobre sillas crujidoras, lo que generaba también, interrupciones acústicas.
En fin, que creo que la visita del poeta merecía mejor trato y mejor atención, pero así es la vida, resignación tengamos. Lo que lamento más es que la lectura estuvo muy bien organizada y distribuida sobre las tres más importantes de sus líneas creativas . Fue prácticamente una clase y debió ser grabada y guardada para la posteridad.
Para mi, el momento más emocionante fue cuando leyó su poema "Hueso" contando con emoción que fue considerado para el Museo de la Memoria. Y el momento más relevante fue cuando expresó así con toda sencillez cómo es que le llamaba la atención la reacción mundial ante la tragedia de Haití, tan diferente de la reacción ante los millares de muertes civiles en guerras como la de Irak. Nuestra postura, nuestra reacción ante la guerra como si fuera algo legítimo o no reprochable. No recuerdo sus palabras exactas, ojalá las hubiese podido copiar, mi memoria es ya débil, pero claro... ojalá las opiniones de un poeta pudieran ser multiplicadas en los medios, en voz alta, para todos, para que escuchen todos...
Alguien ¿no iquiqueño? tuvo la idea brillante de conectar la necesaria electricidad para los puestos de libros que habían instalado en Baquedano nada menos que en el Palacio Astoreca. Naturalmente que, apenas iniciado el recital, nos quedamos sin luz. Ahí teníamos entonces al invitado, leyendo con ayuda de una linterna que alguien le acercó. Algunos asistentes se retiraron, especialmente quienes andaban con niños y quedamos, con suerte, una treintena de escuchantes.
Había que hacer mucho silencio ante la falta de micrófono, y no todos pueden con ese esfuerzo; en la silla subsiguiente a la mía, un descontento reclamaba insistentemente a su señora que quería que se fueran a casa para ver el partido. Como ella no le hizo caso, tuvimos que soportar ese run-run en la oreja. Otros, se movían inquietos sobre sillas crujidoras, lo que generaba también, interrupciones acústicas.
En fin, que creo que la visita del poeta merecía mejor trato y mejor atención, pero así es la vida, resignación tengamos. Lo que lamento más es que la lectura estuvo muy bien organizada y distribuida sobre las tres más importantes de sus líneas creativas . Fue prácticamente una clase y debió ser grabada y guardada para la posteridad.
Para mi, el momento más emocionante fue cuando leyó su poema "Hueso" contando con emoción que fue considerado para el Museo de la Memoria. Y el momento más relevante fue cuando expresó así con toda sencillez cómo es que le llamaba la atención la reacción mundial ante la tragedia de Haití, tan diferente de la reacción ante los millares de muertes civiles en guerras como la de Irak. Nuestra postura, nuestra reacción ante la guerra como si fuera algo legítimo o no reprochable. No recuerdo sus palabras exactas, ojalá las hubiese podido copiar, mi memoria es ya débil, pero claro... ojalá las opiniones de un poeta pudieran ser multiplicadas en los medios, en voz alta, para todos, para que escuchen todos...
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