16 January, 2018

Vera Zouroff

Gracias a investigadoras como Patricia Rubio,  Ruth González-Vergara, Joyce Contreras y varias otras, además de sus colaboradores en publicaciones acerca de mujeres escritoras, es que ha resultado posible, en estos últimos años, tener información de algunas creadoras chilenas que estaban prácticamente invisibilizadas para el público lector en general y para la docencia en el ámbito de la literatura.

 Es el caso de la novelista Zoila Esmeralda Zenteno Urízar de León, nacida en Antofagasta en julio de 1880, quien usó el seudónimo Vera Zouroff para publicar sus novelas: Martha, en 1916, ¡Liberación!, en 1919, El otro camino, en 1944 y Beatriz Sandoval en 1954. Además, escribió permanentemente en periódicos y revistas, artículos acerca de diferentes temas; algunos, bastante controversiales. Fue corresponsal de la Revista ZigZag, informando en este medio, acerca de sus viajes a Estados Unidos, México y otros países. Fundó la Revista de las Américas, un Cenáculo Literario y una Escuela de Declamación, enseñando, además, técnicas de dicción y arte dramático.

No se puede más que sonreír ante las opiniones de críticos varones acerca de la escritura de Vera Zouroff, como también ocurre respecto de otras escritoras. El caso es que no siempre logran calzar la intencionalidad de la literatura femenina con los códigos (quizá muy masculinos) establecidos para analizar: que si la novela es “Bildungsroman”, o “didáctica”, o naturalista, etcétera.

Las obras de Vera Zouroff, como también las publicaciones de las copiapinas Delia Rojas, Rosario Orrego, y bastantes otras mujeres pioneras en la estimulación y provocación del desarrollo personal y social de la mujer chilena mediante la acción y la palabra, no aparecen en las listas de libros para ser leídos por los estudiantes; por lo tanto, tampoco se reeditan.

Curiosamente, en Facebook, se puede ver una hermosa fotografía de Vera, con sus manos unidas, de pie y la mirada fija, recitando ante el micrófono en  los estudios de Radio Difusora Universo (Portal Fernández Concha) en1934






Delia Rojas Garcés

La escritora Delia Rojas, quien adoptaría el seudónimo Delie Rouge, nació en Copiapó en 1883.  Parece increíble, pero ocurría en esa ciudad en el siglo XIX y a principios del siglo XX: No había Liceo ni Colegio para “Señoritas”. Al parecer se creía que bastaba con que las mujeres aprendieran a leer y a escribir en la Primaria. Porfiada, Delia. Ella quería escribir correctamente. Debió, entonces, contratar al profesor de castellano del Liceo de Hombres, quien, en realidad, era un médico: Don Juan Serapio Lois. Y logró tenerlo de preceptor pagándole por horas.
Y escribe y logra que le publiquen artículos como: “La Taberna y el lujo”, “Relación que existe entre el divorcio y la educación de la mujer”, “El desarme universal”, además de varias novelas.

En discursos públicos y tertulias expresa lo que piensa. Paga un precio muy caro por hacerlo. Habla a favor del divorcio y de la emancipación de la mujer. Su marido, avergonzado, se va de Chile llevándose a la hija de ambos.

No es usual que una mujer escriba acerca de temas sociales y que opine acerca de ellos en conferencias. Delia tiene una visión especial de la patria, que escandaliza a demasiadas personas: “Para mí la patria no es el gobierno, ni los hechos de guerra, sino el terruño con sus costumbres, su clima, sus flores, todo lo bello, lo bueno, lo malo que hay en el suelo donde una ha nacido……”

En 1935, al crearse el Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres de Chile, Delia ingresa entre las primeras socias, y se destaca por su desempeño como secretaria de prensa. En 1950, el MEMCH le rinde homenaje, destacando su lucha por los Derechos Culturales de la mujer.  En 1937, las Mujeres Pacifistas de los Estados Unidos le otorgan el título de “Benemérita de la Paz”, por su postura expresada en “El desarme universal”.

Sin embargo, hoy, está invisibilizada. Un par de líneas de José Toribio Medina acusan que sus novelas no muestran “los caracteres inherentes a la novela”. Caracteres masculinos y europeos. No los tiene, felizmente, su escritura.






16 August, 2017

INVOLUCIÓN DE LA MUJER SIGLO XXI

Soy vieja, es cierto. Y, aunque ni mi edad ni tampoco mis ideas me avergüenzan, ya comencé a recibir el desprecio,la segregación, las miradas oblicuas de algunas mujeres jóvenes (que me tratan de "usted" para que me ubique), en especial cuando opino acerca de cómo estamos desperdiciando la herencia recibida de siglos anteriores...


Debido al 'vicio impune' ("la lectura" según Valéry Larbaud), estoy en "contacto" con feministas de los siglos XIX y XX. Sus luchas, sus esfuerzos, sus tareas, sus vidas, son ejemplares. Son sacrificios, Son avances. Mujeres que soñaron con una mujer dueña de sí misma, dueña de su cuerpo, independiente, trabajadora, capaz de salir adelante sola o acompañada. Que eligiera si quería o no tener hijos. Sin ser esclava y sin esclavizar. Que pudiera, elegir, crear, educarse y educar. Que pudiera votar y gobernar....



Por eso es que me lastima la i n v o l u c i ó n que está sufriendo la mujer del siglo XXI. Porque es triste ver que se entiende la igualdad y la independencia como la posibilidad abierta de exhibir el cuerpo sin tapujos, vestirse destacando el cuerpo para ser mirada, pero indignándose si la miran, grabarse mientras disfruta de actividad sexual y armar escándalo si "alguien" la publica, emborracharse sintiéndose orgullosa de sí misma, flojear mientras un hombre las mantiene....



No entiendo otras actitudes que pretenden marcar la igualdad entre mujer y hombre, pero que, en la práctica consisten en exigir al hombre que continúe siendo su protector, proveedor y solucionador de problemas. Se rompe una relación y la mujer reclama "Le voy a sacar todo lo que tiene", "La casa me corresponde", "Me tiene que mantener a mí y a los hijos", "Si no me trae la plata, no lo dejo ver a los niños", "Si no me da la plata, lo mando preso"... ¿Qué igualdad es esa?



La mujer es dueña de su cuerpo (todas de acuerdo). ¿Por qué, entonces tener hijos con un hombre flojo, o mujeriego, o irresponsable, o que aún conserva una unión anterior?

A diferencia de lo que era ser mujer y madre hasta el siglo XX, hoy el trabajo doméstico no requiere que una mujer no trabaje en absoluto para poder "llevar la casa", pero hay tantas que aun lo reivindican como un derecho. (Pregunte a cualquier docente de colegio o de Jardín si no ha visto que hay mamás que van a dejar a los niños en la mañana y se quedan conversando en la esquina por horas). Naturalmente que si hay una separación de la pareja, el hombre tendrá que mantener a esa mujer hasta el día de su muerte (de él)...


Me preguntarán "qué me importa" a mí, que voy de salida ... Lo dije al comienzo: lo lamento por aquellas heroicas y valientes mujeres de siglos anteriores que dedicaron sus vidas y toda su fuerza a lograr la igualdad de la mujer y el hombre, y para quienes la palabra "feminismo" tenía un significado profundo, justo y verdadero

Jubilación de las Mujeres


(Extracto de noticia 15 de agosto en Mercurio de Antofagasta):

"Nadie está obligado a jubilarse a los 60 años. Si la mujer posterga hasta los 65 años su edad de jubilación, si sigue trabajando y cotizando, su pensión sube 45%"

Esto es verdad, pero no se puede generalizar. Hay profesiones que no tienen desgaste físico significativo. Supongamos una abogada, que además puede permitirse contratar a una persona que se haga cargo del trabajo doméstico de su hogar. Sin embargo, esta persona, por mucho que cuente con máquinas y electrodomésticos, tiene un significativo desgaste al limpiar pisos, sacudir muebles, planchar ropa, hacer camas, cocinar, y un sinfín de otros menesteres...
Tampoco es el mismo desgaste para una profesora que se desempeña en una universidad que para la educadora que atiende guaguas o niñitos que requieren de atención máxima y permanente, o que tiene a cargo cursos de adolescentes de 40 alumnos de los cuales varios son disruptivos, insolentes, o que necesitan atención especial.

Tampoco es el mismo desgaste para la enfermera que para la auxiliar, para la cajera que trabaja sentada y para la vendedora todo el día de pie.
Hay mujeres que tienen ayuda permanente en sus hogares: maridos cooperadores, madres o suegras que cuidan de sus hijos, automóvil para trasladarlos y repartirlos, mientras otras se levantan al alba y corren todo el día, duermen cinco horas, y ejercen de mamás al cien por ciento....
En fin.

Hay mujeres que a los 50 años están tan desgastadas que parecen tener 70. Hay mujeres que en sus días de vejez deben hacerse cargo de familiares ancianos. Tantas mujeres que solo van a descansar a la hora de su muerte...

La realidad de estos "genios" que opinan y recetan está tan lejos del mundo real que resulta insultante que vengan a dar recetas muy lindas para su entorno social, o la elite santiaguina, pero que no sirven para el mundo real, ese mundo que no conocen....

29 April, 2017

"LOS CUENTOS DEL QUIJOTE"

¿Quién de mi generación dejaría pasar un libro en cuya cubierta hay un grabado de Gustave Doré? Quizá para los jóvenes es difícil de entender, pero eso "me obligó" a comprar “Los Cuentos del Quijote” y descubrí que se le ocurrió a Félix García Moriyón reunir en un libro aquellos cuentos incluidos en El Quijote de la Mancha que no necesariamente tenían que ver con su historia.
El autor explica: «Nuestra propuesta consiste en seleccionar casi todos los relatos intercalados en la novela, sacarlos del texto original y dejar que disfruten de vida propia. Es una propuesta que ha contado ya con el aval de importantes especialistas en la obra cervantina, aunque sin llegar a la radicalidad con la que nosotros la abordamos en esta selección. No es, de todos modos, sencillo establecer una nítida frontera en este juego de narraciones que abundan en la novela, pero hemos incluido casi todos los que se pueden diferenciar como relatos con vida propia.» 
Con ojos de educadora no pude menos que alegrarme sobremanera por esta magnífica idea. Celebramos a Miguel de Cervantes. No queremos que sea olvidado. Deseamos que los jóvenes lean esta creación magnífica que es El Quijote: el compilado ideal de relatos poéticos, emocionantes, conmovedores, alegres, aleccionadores...  Pero, por desgracia les resulta extremadamente difícil de entender el lenguaje y por consiguiente el contenido. Si logramos que los estudiantes lean algunos de los cuentos, no importa cuántos, quizá también, algunos de ellos logren entusiasmarse más adelante con la obra completa. Pienso en La pastora Marcela y su discurso tremendamente feminista, en la Historia de Leandra, en la Casa de los locos, en fin, todo el contenido de este libro que describo.

¿Por qué no facilitar el acercamiento a este autor que no ha perdido vigencia en el tiempo?  ¿Acaso no hacemos todavía lo mismo que los personajes de sus relatos? Compartimos los viajes, los encuentros fortuitos, las esperas indeseadas y la palabra surge espontánea y confiada endulzando soledades, con relatos, chistes, historias, que nos hacen más humanos y más hermanos.



25 April, 2017

¿POR QUÉ SHAKESPEARE?


En estos días, en que junto con esforzarnos porque se valide la vigencia del libro recordamos a dos grandes literatos como Miguel de Cervantes y William Shakespeare, hay quienes preguntan ¿por qué nuestro homenaje a un inglés? ¿Qué tiene que ver con nosotros? Quizá ya no basta decir que es un autor universal. Tal vez porque ya no se lee. Aun así, en el lenguaje cotidiano entendemos perfectamente las características de un varón cuando dicen que es un “Otelo” o un “Romeo”, aunque ni siquiera sepamos de donde provienen esos nombres, o que tengamos solo una vaga idea de la existencia de estas obras teatrales donde aparecen como personajes.

Sin embargo, hay una circunstancia que nos acerca más a este dramaturgo, poeta, actor inglés llamado William Shakespeare: se trata de su última obra teatral llamada La Tempestad, porque tiene una relación muy cercana con nuestra “América mestiza” (como tan bien la llamaba José Martí). Dos personajes de La Tempestad, llamados Ariel y Caliban serían “hijos” de nuestra tierra. Tan relevante es esto que numerosos escritores y estudiosos se han referido a estos personajes y su relación con nuestra cultura.

Luis Astrana Marín, español, y uno de los traductores de Shakespeare al castellano, postula que el poeta debió conocer algunos sucesos ocurridos en América del Sur que lo motivaron a escribir esta obra, y que esto se hace evidente tanto en el ambiente “indiano” (americano) como en las características físicas de la isla donde se desarrolla la historia de La Tempestad. También hace notar los nombres de origen español de los personajes: Sebastián, Miranda, Alonso, Gonzalo, Próspero (aunque el uso de nombres que no son ingleses es frecuente en el teatro shakesperiano).

Dos personajes en especial, han sido estudiados por otros escritores atribuyéndoles características propias de Hispanoamérica o deseando su relación con ellas. José Enrique Rodó, uruguayo, escribe un ensayo llamado Ariel (nombre del “espíritu del aire“ que colabora con Próspero (en La Tempestad) identificando a este personaje con el refinamiento, la belleza, lo espiritual. Cualidades que por cierto son contrarias a las características del personaje llamado Caliban, un esclavo deforme, salvaje y amargo. Las palabras de Rodó son muy hermosas, en su llamado a los jóvenes a imitar a ¨Ariel (que) es la razón y el sentimiento superior” y que es el “sublime instinto de perfectibilidad” “el héroe epónimo en la epopeya de la especie” y más. Es lo que quiere para la América nuestra.

Estudiosos del personaje indeseable, Caliban, presentan miradas diversas y algunas hacen mucho sentido. Es el caso del poeta Roberto Fernández Retamar, para quien el nombre del personaje de Caliban es un anagrama del término “caníbal” proveniente a su vez de “caribe”, nombre de unos habitantes americanos que se defendieron muy valientemente ante el invasor español y pagaron la osadía pasando a la historia incorrectamente como antropófagos gracias a las cartas de Cristóbal Colón. Cita a Michel de Montaigne en su ensayo “De los caníbales” “Nada hay de bárbaro ni de salvaje en esas naciones (…) lo que ocurre es que cada cual llama barbarie a lo que es ajeno a sus costumbres”.

Para Fernández, es Caliban quien mejor representa al “americano mestizo”: Era dueño de una isla, en la que vivía sin sobresaltos y es convertido en esclavo, se le castiga, se le quita su tierra, su dignidad, y debe “servir” a Próspero y sus compañeros que a la isla llegaron luego de un naufragio. Cuando le reclama a Próspero, es en estos términos: “Me enseñaste a hablar, /y el provecho que obtuve de ello fue que /aprendí a maldecir. /Que la plaga roja se te venga encima / por hacerme aprender tu lengua”

Cabe recordar los desatinos registrados en nuestra literatura hispanoamericana acerca de “civilización y barbarie”, el desconocimiento generalizado de las culturas originarias de nuestra tierra, las costumbres que aún persisten de mirar hacia Europa o Estados Unidos para copiar lo suyo invalidando lo nuestro, olvidando que su alfombra está muy limpia y bella siempre y cuando no la levantemos para ver lo que hay debajo…