04 December, 2010

CAMANCHACA (QUE NO DEJA VER LAS ESTRELLAS)












¿Qué es la camanchaca? Alguien me dijo un día ¿por qué camanchaca? ¡Si es neblina como cualquier otra neblina!...Bueno, quien ha atravesado el desierto con camanchaca sabe muy bien que es algo más que la neblina.

Hay un cuento de Eduardo Barrios que se llama Camanchaca. Magistral, por cierto, y que tiene lugar precisamente en esta extensa pampa relatando un viaje a caballo entre una y otra oficina salitrera.

Otro cuento, de principios del siglo pasado, escrito por un estadounidense, y que se llama Fog, también se refiere a la pampa salitrera y por las sorpresas que proporciona al protagonista esta fog, creo que no habría manera mejor de traducir este término al castellano sino como camanchaca.

Pero, he aquí que este año me presentan a un novel escritor iquiqueño, Diego Zúñiga, que ha escrito una novela llamada Camanchaca.

El nombre me atrae de tal manera que sin dudar leería cualquier cosa que tuviera ese título.

Con agrado y algo de sorpresa descubro que es esta una novela que soporta y amerita varias lecturas; en el sentido wildeano: “Un libro que no merece ser leído más de una vez, no vale la pena leerlo en absoluto”

Descubro, antes que nada, un Iquique que no es necesariamente el mío; el que me obligó a quedarme aquí y el que me ata. Sin embargo, sí es la ciudad de mis hijos y naturalmente, el lugar donde comienzo a envejecer. Solo que en esta novela hay detalles en los que no había reparado ya que está el barrio El Morro mirado no desde Covadonga o Pedro Lagos , sino desde más allá, desde los edificios de la Remodelación, y también desde las aves, el mar, el béisbol….

Referencias culturales interesantes que todo iquiqueño comprende pero que un afuerino tarda en captar, como decir que una mujer “se para en Thomson” para insultarla tratándola de prostituta sin mencionar la palabra interdicta. Otras interesantes referencias son: la de los automóviles llegados por Zofri, la aparición del riesgo en la vida de los jóvenes en la figura de “los pungas”, la señalética de tsunami y que, aunque no la miremos, sabemos, que ha estado por años entre nosotros avisando una amenaza latente.

Esta ciudad, objeto de estudios sociológicos y presente en abundante literatura, sin duda se refleja en estas páginas a ojo avizor juvenil, de manera nueva, diferente , que devela características muy especiales, como la actitud de estos Testigos de Jehová que le rezan a la Virgen María… Iquiqueñeces, tal vez. ..

¿Qué oculta, qué vela esta camanchaca? ¿Será una neblina poblada de silencios? Terribles los silencios en esta novela. La fuerza de “lo no dicho”. Terribles las barreras que ocultan los secretos y dolores de almas.

Cobra vida también el silencio en el rechazo del joven protagonista por conocer el pasado de su país. El padre trata de contarle la historia de la oficina Chacabuco, que sirviera de campo de concentración durante la dictadura. El hijo se pone los audífonos y se rehúsa a escuchar. Para él “las casas se confunden con el desierto”. Sordera personal ¿o etárea? ¿o generacional? ante la historia de las generaciones anteriores. ¿Será quizá producto de una saturación por escuchar reiteradamente el tema de la memoria en la generación anterior? ¿Será que aun está vivo el miedo de manera soterrada pero presente y efectivo? ¿Será que los arquitectos del olvido colectivo tuvieron éxito en su tarea?.

Sin embargo, el protagonista hace un claro y gran esfuerzo por derribar la barrera de silencio de la madre. Ella es la poseedora de la verdad. “La que conoce”, en un sentido foucaultiano, pero también es una niña que necesita ser contenida y consolada. Es una mujer centrada en sí misma y en sus culpas, sus rencores y remordimientos, todos velados, ocultos tras la camanchaca. Las “entrevistas” realizadas por el hijo, y que semejan interrogatorios policiales, parecen redimir a esta mujer-niña, pero no la limpian, no la hacen crecer ni le devuelven la maternidad. Llama la atención lo incómoda que es la cercanía física entre hijo y madre, tan ambivalente y riesgosa; difícil de digerir. Porque, a pesar de todo, hay comunicación, aun cuando lograda a través de “entrevistas” y conversaciones a oscuras.

La relación con el padre sin embargo conlleva una cercanía corporal cómoda, clara, sin recovecos. El joven se acuesta al lado de su padre a mirar televisión y se duerme, por ejemplo. No obstante, esta es una cercanía con audífonos (tras la camanchaca).

Le creo a Walter Fisher cuando dice que nos comunicamos en nuestras narraciones. Y que somos animales contadores de historias. Y que no necesariamente adherimos a la verdad o a lo factual sino a lo que nos hace sentido. Lo veo en esta interesante novela y también en nuestra vida real.

En la fragmentación que ha vivido nuestro país y que subsistirá aun por muchos años, cuesta mucho que quienes estamos en el mundo de las letras como escritores o como lectores nos leamos intergeneracionalmente. Al viejo le molesta la escritura con sabor a Bolaño. Al joven le asquea la escritura con sabor añejo. Y así como no logramos encontrarnos en la escena social de nuestro país, tampoco nos encontramos en la literatura. Lamentable. Que quienes debiéramos tender los puentes en la palabra, permanezcamos atrincherados criticando y desmereciendo.
¿Será que los jóvenes se cubren los oídos con audífonos para no escuchar nuestros discursos, no solo por repetidos, sino también por inconsecuentes?

¿Será que los viejos debemos comenzar a leer a los jóvenes y a admitir que también en ellos podemos encontrar calidad y congruencia, interrogantes y desafíos?

Este joven autor no solo me ha impresionado y satisfecho con la calidad de su trabajo, digno naturalmente de ser criticado por los especialistas en teoría literaria, lo que yo no soy, sino que además me ha conmovido ( en el sentido de “mover fuertemente o con eficacia” RAE), y es por esto que me deja con varias interrogantes que desearía compartir con quienes coincidimos no solo en la cantidad de años sino también en la responsabilidad de nuestra condición de testigos de las quebraduras de nuestra sociedad chilena o latinoamericana y, cómo no, también en la inminencia de nuestra pronta partida.

Por lo tanto, señor Diego Zúñiga: Adelante: The floor is yours…

02 December, 2010

HORIZONTE Y SU ESTALLIDO



De la abundante producción literaria del poeta iquiqueño Alberto Carrizo, el libro que prefiero es, lejos, El Horizonte y su Estallido.

La historia de este poemario es una historia romántica (en el mejor sentido de lo romántico). Fue impreso en 1972 en la Editorial Santa María de Tacna. Trae un comentario de Gonzalo Drago, muy pertinente y por supuesto con la plusvalía que le dan las ilustraciones de ese gran artista, apenas reconocido en nuestro país, Guillermo Deisler.

A fines de los 60s, plena efervescencia de idealismos, esperanza en un mañana luminoso, con la justicia y la igualdad como metas, Alberto Carrizo Olivares también escribe acerca de la matanza de la Escuela Santa María (tema del que tanto se habló en 2007 pero no sé cuánto se leyó).

Este es el poema:

21 DE DICIEMBRE DE 1907

A los mártires de la
Escuela “Santa María”
de Iquique.

Sábado cúspide
sobre la que dormita
fatiga,
sábado
día de tregua;
la sonrisa es una tristeza distinta
pero es sonrisa.
Sábado.
Quince horas y treinta:
la tarde es una tranquila mesa
y una taza de té con limón;

los hijos son moléculas de azúcar,
endulzan los días,
hora de tregua.

Quince horas y treinta.
Sábado, quince horas y treinta:
tres ráfagas, voracidad del odio
para la multitud petrificada;
tres cargas amenazando voces; apretados dientes,
vientres secos, espaldas duras, partidas cejas,
llagas rotas disecándose en segundos;
muerte muerte muerte para la clase obrera:
descansa la vida, la muerte trabaja aquel sábado
la muerte y el llanto apagado de mujeres y niños.

Sábado:
hoja desparramada con su noticia negra;
sólo trece palabras:
-“un peso vale un pan y sólo
ganamos tres pesos”.
¿Qué comeremos mañana?”
Trece palabras
y treinta mil cuerpos cubriendo
con cantos de hambre
cansada de ser tanta hambre,
las calles de Iquique;
cada carreta
es un largo quejido sin rueda
atando la muerte a su madera;
Sábado:
¡día de tregua!
y entierran en un subterráneo
de escuela inocente
a tantos caídos.
Quince horas y treinta:
la tarde es una taza quebrada.

Sábado
quince horas y treinta.
Trece palabras.
Treinta mil cuerpos huyendo.

¿Quién se atreve a contar a los muertos?

“Santa María” : ruega por ellos
y su pedazo de pan
en esta hora
de
muerte.


En primera lectura me llama la atención el cómo en este texto sólo las víctimas están presentes en su condición de seres humanos: “mujeres y niños”, “voces”, “apretados dientes”, “espaldas duras”, “llagas rotas”. Aparentemente son más especie humana que individuos: multitud petrificada, caídos, treinta mil cuerpos. Pero, cuidado, que no despersonalizados (no puedo evitar pensar en “Masa” de César Vallejo); multitud ¿puede ser uno?

Mi interpelación al texto es ¿dónde están los verdugos? porque no se mencionan de manera explícita. No obstante las referencias:

Tres cargas ametrallando voces
Tres ráfagas, voracidad del odio

sugieren el sentir del hablante y el contenido de la narración. ¿No están porque no merecen ser considerados humanos? ¿No están porque asquean? ¿Porque merecen desprecio?

Recordemos que hay documentos que prueban que la matanza de los obreros no fue una situación fortuita ni provocada por las víctimas ni la reacción repentina de algún oficial, sino un hecho planificado y previsto por autoridades locales y nacionales.

Esto que actualmente puede ser puesto en duda por quienes para todo buscan consenso, en la época en que se escribió este poemario era un hecho conocido y aceptado en Iquique.

Pero quiero decir que no logro separar al hablante del poeta en todo este libro, puesto que conozco su sensibilidad y su trayectoria de hombre político antes de 1973. No puedo dudar de su íntimo dolor y su intención de denuncia social.

Su verbo me comunica más dolor que odio. Más tristeza que impotencia:

“cada carreta
es un largo quejido sin rueda
atando la muerte a su madera;”

Uno de los poemas de este libro se titula “Pero de todos modos el hombre amaba”, que es como decir “pero la vida continúa”.

En otros, la mayoría, su palabra es testigo de lo sufrido y vivido:

“ para que nadie confunda
con un antojo de los hombres
los desamparados cementerios de madera
y sus cruces con el largo exacto
de un gemido,
allí están los ripios:
altiplanicies del dolor petrificado
mesetas donde podría encontrarse
el remoto origen de una lágrima,
tumbas del pasado,
tortas del único pan que consumieron
los obreros
cuando tuvo el horizonte su estallido..”

porque es también intérprete de una vida que no alcanzó a ser la suya pero que está presente en el Iquique de los 60s:

“Salgo a buscar
a explicarme donde las salitreras
donde quedaron;
salgo a buscar en el desierto…”

En una época en que las vivencias del obrero pampino todavía no eran frivolizadas en una telenovela o en alguna literatura:

“Me ahogan las sacudidas
de la ventisca en el magro pimiento
veo cabezas de niños
inmóviles….”

Habrá quienes busquen evaluaciones o clasificaciones para este tipo de poesía. Habrá quienes digan que no es poesía. ¿Qué decir? Testimonio, vivencia, sentires, proyecciones, humanidad, todo como parte de una obra artística...y humana. Profundamente humana.

28 November, 2010

GABRIELA MISTRAL. DESDE SU TERRUÑIDAD A LA ACCIÓN POLÍTICA



Una vez, una de mis hijas fue reprendida por su profesora de Lengua castellana por decir que su madre había conocido a Gabriela Mistral. En persona.

Y bueno, qué injusto. Yo sí conocí a Gabriela Mistral. Y, lo más importante es que ella me conoció a mí. Me vio, en el estadio de La Serena, junto a otras niñitas, cientos de niñitas en delantal almidonado, cintas en el pelo y una banderita chilena en la mano.

Un enorme automóvil negro ingresó a la cancha misma y de él bajó Gabriela Mistral.
Después hube de conocer a Gabriela Mistral como la mayoría de los chilenos. Es decir a través de una poesía bella pero dulzona y casi insulsa para oídos jóvenes.

Al correr de los años he llegado a pensar que mantenernos en la ignorancia acerca de la verdadera Gabriela Mistral ha sido una actitud intencionada de parte de quienes han manejado lo que es educación en este país…

Porque pareciera que esto se ha repetido con cada uno de nuestros poetas mayores. Sería interesante hacer una encuesta a profesores de lengua castellana y preguntarles cuántos de ellos en su formación universitaria tuvieron la oportunidad de leer y estudiar el teatro y la prosa que escribiera Pablo Neruda, o las novelas y el teatro de Vicente Huidobro.

Peor ha sido con Gabriela Mistral. Ojalá la cantidad de papel y tinta que se ha gastado en hablar acerca de Gabriela Mistral especulando sobre su vida personal se hubiese utilizado para publicar profusamente su prosa para ser leída por todos los chilenos.

Porque, ¿cuántos hemos leído “El Grito”, o “Menos cóndor y más Huemul”, o sus famosos “recados”, entre tantas otras obras?

Tal vez ocurren estos aparentes descuidos porque el poeta, en este caso la poeta, es un ser muy peligroso. Peligroso porque no solo anuncia sino también devela y denuncia. Además profetisa.

¿Y a qué emperador le gusta que le digan en público que está desnudo?

La profesora Marie Lise Gazarian Gautier califica la prosa de Mistral como “una verdadera joya desconocida”. Otros han aplicado a Gabriela lo que se dijese de Paul Valery “que si su poesía era de oro, su prosa fue de diamante”

Y, si en la poesía de Gabriela descubrimos su terruñidad (no confundir con terruñismo que sería todo lo contrario), en su prosa, poética o no, intencionada o no, se refleja su profundo sentido social, su sensibilidad ante el dolor de los demás, su amor al ser humano, su necesidad terrible de “hacer algo”. Lo que yo he venido a llamar insolentemente, su acción política.

Cuando se proviene de un pequeño valle, llámese Elqui, llámese Limarí, se crece protegida entre montañas amigables escuchando el canto de aguas que corren breves e indómitas cumbre abajo. Cuando se proviene de un lugar pequeño donde todos se conocen y una conoce cada sauce, cada algarrobo, cada ovejita y cada pajarillo, una sabe de donde viene. Está conectada con su raíz. Conoce su tierra y mete las manos en ella y se alimenta de ella.

En Gabriela Mistral, esta tierra, en su enorme corazón, se agranda hasta abarcar su Hispanoamérica, o más bien, su Latinoamérica. No olvidemos su relación con el Brasil. Y por este terruño es que llora y vela.

Por eso ella interpela a los maestros, a los artistas, a periodistas, a industriales:
“Maestro: enseña en tu clase el sueño de Bolívar, el vidente primero. Clávalo en el alma de tus discípulos con agudo garfio de convencimiento. Divulga la América, su Bello, su Sarmiento, su Lastarria, su Martí. No seas un ebrio de Europa, un embriagado de lo lejano, por lejano extraño, y además caduco, de hermosa caduquez fatal.”

“Industrial: Ayúdanos tú a vencer, o siquiera a detener la invasión que llaman inofensiva y que es fatal, de la América rubia que quiere vendérnoslo todo, poblarnos los campos y las ciudades de sus maquinarias, sus telas, hasta de lo que tenemos y no sabemos explotar. Instruye a tu obrero, instruye a tus químicos y a tus ingenieros. Industrial: tú deberías ser el jefe de esta cruzada que abandonas a los idealistas.”

Se autocalifica de realista: “las mujeres somos así, más realistas de lo que nos imaginan” . Yo agregaría su capacidad de ver, sin pajita en el ojo, la realidad. Ella asume como grave lo que está ocurriendo con Estados Unidos (la América rubia) en sus intervenciones en nuestra América.

Sin embargo no hay una promoción del odio o la queja contra el enemigo. Por el contrario, es claro el llamado a nosotros latinoamericanos a hacernos cargo de nuestro presente y futuro. A corregir nuestra propia plana y a no victimizarnos. Tiene claro que la victimización paraliza.

“¿Odio al yankee? ¡No! Nos está venciendo, nos está arrollando por culpa nuestra, por nuestra languidez tórrida, por nuestro fatalismo indio. Nos está disgregando por obra de algunas de sus virtudes y de todos nuestros vicios raciales. ¿Por qué le odiaríamos? Que odiemos lo que en nosotros nos hace vulnerables a su clavo de acero y de oro: a su voluntad y a su opulencia.

Dirijamos toda la actividad como una flecha hacia este futuro ineludible: la América Española una, unificada por dos cosas estupendas: la lengua que le dio Dios y el Dolor que da el Norte.”

Pero cuando hablo de su acción política, no hablo solo de la acción escritural de la poeta, de su testimonio en papel y tinta, de sus cartas a los amigos y corresponsales.

De su vida misma podemos considerar como muestra dos momentos ejemplares y no sé si tan conocidos o sabidos.

Entiendo que la señora Presidenta Bachelet ha citado el primero de ellos:
Uno de esos días de post guerra (de la Segunda Guerra), nuestra poeta, en su calidad de escritora premiada, es recibida en Washington por el presidente del imperio.

Volodia Teitelboim documenta el testimonio del intérprete:
«[...] Truman siguió. 'La felicito por el Premio Nobel'. Gabriela contestó: 'Muchas gracias, señor Presidente'. Truman continuó: '¿Le gusta Washington?'. Ella le dijo: 'Sí, mucho'. Yo comencé a darme cuenta que mi labor se estaba poniendo no fácil sino trivial, hasta que Gabriela, como ella acostumbra, quiso trascender lo convencional con un gran estallido. Y Gabriela dijo: 'Señor Presidente, ¿no le parece una vergüenza que siga gobernando en la República Dominicana un dictador tan cruel y sanguinario como Trujillo?'. Truman, por supuesto, no contestó, limitándose a una ancha sonrisa.”

En Luis Vitale leemos que Gabriela postula casi con amargura:

“Voy convenciéndome de que caminan sobre la América vertiginosamente tiempos en que ya no digo las mujeres, sino los niños también han de tener que hablar de política, porque política vendrá a ser (perversa política) la entrega de la riqueza de nuestros pueblos; el latifundio de puños cerrados que impide una decorosa y salvadora división del suelo; la escuela vieja que no da oficio al niño pobre y da al profesional a medias su especialidad; el jacobismo avinagrado, de puro añejo, que niega la libertad de cultos que conocen los países limpios, las influencias extranjeras que ya se desnudan con un absoluto impudor sobre nuestros gobernantes…”

Esto, en referencia a la defensa comprometida que hace Gabriela Mistral del patriota Augusto César Sandino, líder de la resistencia de Nicaragua contra el ejército de ocupación estadounidense. Continúa…

“Los hispanizantes políticos que ayudan a Nicaragua desde su escritorio o desde un Club de estudiantes harían cosa más honesta yendo a ayudar al hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no les toque ver otro, haciéndose sus soldados rasos. Cuando menos, si a pesar de sus arrestos verbales, no quieren hacerle el préstamo de sí mismo, debería ir haciendo una colecta continental para dar testimonio visible de que les importa la suerte de este pequeño ejército loco de voluntad y de sacrificio. Nunca los dólares, los sucres y los bolívares suramericanos, que se gastan tan fluvialmente en sensualidades capitalinas, estarían mejor donados. Sandino no ha visto llegar hasta hoy los mozos argentinos, chilenos, ecuatorianos, que son su misma carne y que le deben una lealtad temeraria y perfecta que sólo la juventud puede dar. ¿Dónde está la naturalísima, la lógica Legión Hispanoamericana de Nicaragua?”

“ El General Sandino carga sobre sus hombros vigorosos de hombre rústico con su espada viril de herrero o forjador, con la honra de todos nosotros”

Así, Gabriela escribe y escribe en defensa de este hispanoamericano, acusando, reclamando a “Mr. Hoover” y sin cansarse.

Su denominación de “este pequeño ejército loco” va a ser adoptada con emoción y orgullo por los sandinistas que en la segunda mitad del siglo XX enfrentarán a Somoza.

Y en esta apasionada identificación de Gabriela Mistral con el pueblo nicaragüense, en pasión tremenda, no deja de ser poeta. Y dice:

“Tal vez caiga ahora esa cabeza sin peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes”.

Mientras más prosa de Mistral leo, más la veo a ella como la mujer que habla desde la mujer. No desde lo femenino ni lo burgués. Sino de la mujer sin melindres que tiene que arremangarse y enfrentar lo que viene y procurar el abrigo y alimento a los suyos sin permitir que dejen los suyos de soñar o de mirar el horizonte.

No me enamora la poeta. Me inclino ante la intelectual, la líder, la vocera.

Me impulsa a sentir y llamarme hispanoamericana y en lo chilena postular junto con ella que tengamos “menos cóndor y más huemul”
“El maestro de escuela explica a sus niños: "El cóndor significa el dominio de una raza fuerte; enseña el orgullo justo del fuerte. Su vuelo es una de las cosas más felices de la tierra".
… …
Me quedo con ese ciervo, que, para ser más original, ni siquiera tiene la arboladura córnea; con el huemul no explicado por los pedagogos, y del que yo diría a los niños, más o menos: "El huemul es una bestezuela sensible y menuda; tiene parentesco con la gacela, lo cual es estar emparentado con lo perfecto. Su fuerza está en su agilidad. Lo defiende la finura de sus sentidos: el oído delicado, el ojo de agua atenta, el olfato agudo. El, como los ciervos, se salva a menudo sin combate, con la inteligencia, que se le vuelve un poder inefable. Delgado y palpitante su hocico, la mirada verdosa de recoger el bosque circundante; el cuello del dibujo más puro, los costados movidos de aliento, la pezuña dura, como de plata. En él se olvida la bestia, porque llega a parecer un motivo floral. Vive en la luz verde de los matorrales y tiene algo de la luz en su rapidez de flecha".
El huemul quiere decir la sensibilidad de una raza: sentidos finos, inteligencia vigilante, gracia. Y todo eso es defensa, espolones invisibles, pero eficaces, del Espíritu...”

Que en el país del Norte sigan con sus águilas, con sus aves rapaces y deseos rapaces.

Ojalá leamos un poco más de Gabriela Mistral en lugar de hablar tanto de ella sin conocerla.

Ojalá la veamos en su verbo. Mujer y cierva. Y bellísima y valiosa gacela.


(Presentado en el XV Encuentro del Mundo de la Cultura
La Serena, 25 al 30 de octubre)

14 September, 2010

La pampa, desierto habitado...



La Pampa

¿Qué es para ti la pampa?


Tal vez hay una pampa para cada uno de nosotros.

¿Qué es para ti la pampa?

Para mí la pampa podría ser la historia viva, la historia familiar.
Mi relación con el paisaje. Es mi abuelo, saliendo a los doce años de su pequeño valle donde está protegido, abrigado, flanqueado por dos cerros enormes, y llegando, luego del eterno viaje en "vapor", a la inmensidad grisácea del desierto, donde se siente atrapado e indefenso pero donde también va a obtener el sustento para los suyos.

Son mis abuelos convirtiendo el seco desierto en pampa –
Humanizando el desierto. Haciéndolo suyo. Cuidando las semillitas en el macetero, mientras añoran las acequias y los sauces en el río. Los durazneros generosos a orillas del camino. El mate, bajo el fresco y amigable parrón.

Mis abuelos convierten la pampa en territorio habitado y nutricio pero sin cortar jamás el vínculo con los pequeños y empobrecidos espacios del río Limarí, tierra madre, mágica e inolvidada.

"Quiero ir a Carén", dirá cada uno de ellos antes de morir.

10 September, 2010

Machismo positivo

Mi padre era machista, qué duda cabe. Los varones debían ser "caballeros". Quitarse el sombrero para saludar, levantarse de la silla al entrar una mujer, "ir a dejar", guardar secretos, ser leales con los amigos, etc...
Una vez, Carlos llegó a mi casa en el automóvil de su hermano y tocó la bocina. Yo imagino que espearaba ver mi cara de ¡Oh! cuando saliera y lo viese ahi montado en el Austin Mini Cooper...furor en esa época. Pues, no se pudo. Mi padre dijo con voz irrefutable: "Usted no abre esa puerta mientras el joven no se baje y toque el timbre..."

Mi padre creía que todas las mujeres, todas, incluso las de ficción (incluidas madame Bovary y todos los personajes de la Bette Davis)eran buenas.
Ahi estábamos, viendo juntos una película con la protagonista ejemplo de crueldad y bajeza y de pronto suspiraba un "Pobrecita...". Pero, papá, reclamaba yo, ¡si es una mujer malísima, perversa!. "Bueno, seguramente algún hombre alguna vez le hizo mucho daño", la defendía.

Y este raro machismo positivo calzaba con algunos postulados feministas: "Una mujer debe estudiar y ser profesional. Así, si le toca un marido borracho o golpeador, le da un puntapié en el trasero y listo".

Se echa de menos en estos días un machismo consecuente, como el de mi padre. A fuerza de querer "convertir" a los varones, hemos perdido lo de agradable que pudo tener el que se creyeran superiores o más fuertes, pero sin lograr que dejen de lado actitudes chovinistas que lastiman.

Bueno, lo que pasa es que también echo de menos a mi padre...

07 June, 2010

Con tristeza después de leer noticias internacionales...

INVASOR

El soldado miraba a la niña vietnamita
en completo asombro:
- Así es que también hablas francés-
-Sí- sonrió ella - Hablo francés e inglés,
cantonés y...
- Pero, no entiendo - interrumpió él-
¿En qué idioma piensas?
- Pienso en el idioma- dijo ella-
del pequeño detalle:
como alitas de grillo,
granos de arroz,
suspiros,
o la luz de una vela...

Y pienso en el idioma- continuó-
de la inmensidad:
como estrellas,
campos de arroz,
agua,
o un corazón.
...
Él la contempló largamente
tratando de capturar
el brillo tangencial de su mirada...
y
se quedó en s i l e n c i o.

30 May, 2010

Wishes



¿Por qué deseamos lo que no tenemos?

Deseamos justicia, igualdad, fraternidad. Porque debemos vivir sin estos valores y ser testigos cada día de que no están... Y el dolor no siempre nos quita la esperanza, los sueños de que algún día esos raros regalos de la vida, enseñados en los evangelios y en otros libros de otras numerosas religiones lleguen a ser parte de las vidas de todos los humanos.

Deseamos que nuestros seres queridos nunca mueran, nunca se enfermen, nunca sufran, aun cuando sabemos que lo contrario es inevitable.

Desearíamos tal vez vivir para siempre, o vivir una vejez permaneciendo lúcidos y autovalentes, acompañados y validados.

Deseamos sol cuando hay lluvia, y lluvia cuando hay sol.Deseamos ir al campo cuando estamos en la playa. Y deseamos comer o beber lo que tenemos prohibido por salud.

Deseamos un poco de soledad personal cuando estamos abrumados por mucha gente y deseamos compañía cuando estamos solos.

Deseamos ser parte de un grupo de a dos, y deseamos nuestra independencia y seguir nuestro propio camino...

Y debemos vivir así, sin tener lo que deseamoso y sabiendo disfrutar de lo que nos llega como regalo de la vida sin que lo hayamos buscado ni anhelado.

Qué bueno ser sabios para aceptar con alegría y agradecer eso, lo mejor de nuestra existencia: los gratuitos regalos de la vida.

25 May, 2010

Relato Breve

Era el colegio de monjas. Era esta niña a quien le gustaba sobre todo leer...y escribir a veces, claro. A los diez, a los trece, a los quince años y cuando no has ido a ninguna parte, son los libros el crucero que te lleva alrededor del mundo. Mundo maravilloso de corsarios y submarinos y puertos exóticos, de la mano con Stevenson, Emilio Salgari, Julio Verne, alrededor del mundo. Las profesoras de Historia y Literatura, ramos favoritos, incentivaban este sueño que retardaba el tener que enfrentarnos con la realidad.

Fue entonces, en quinto de humanidades cuando apareció el "profesor de Física". No había profesores varones en el colegio (que no usaran sotana), de manera que hubo bastante expectación ante su llegada... Casi se cursaron apuestas acerca de su apariencia, de su voz, de sus manos, que era lo que nos importaba a las chiquillas de los 60s. LLegó y resultó una especie de abuelo cincuentón, seriote, que nos miraba con franco temor desde su lugar en la tarima. ¡Nos temía! Qué cosa más extraña.

Ni siquiera recuerdo su nombre. Nos hizo clase por dos años. Tampoco recuerdo haber aprendido algo. Nunca entendí por qué si yo era la primera del curso. Bueno, sus clases, eran una sesión permanente de dictado. Dictaba. Dictaba. Desde un manoseado cuaderno que parecía tener mil años. Una vez, conversando con chicos del Grado Oficios de la Universidad Técnica a quienes les hacía clase también, supimos que era el mismo cuaderno del que dictaba para todos sus alumnos de todos y cada uno de los años que llevaba enseñando. Hubo quienes nos mostraron apuntes de sus padres o hermanos con las mismas palabras, fórmulas, esquemas, que nos habían sido dictadas.
¿Qué recuerdo de Física? Que Mecánica tiene que ver con el movimiento (pero que no te lleva a ninguna parte), que Termodinámica consiste en unas fórmulas atroces que hay que memorizar, y que Electricidad se refiere a unos "tubos catódicos" que tuvimos que explicar en una Exposición de Ciencias...

Metáfora

Aun con lo pedante que soy, debo confesar mi superior Ignorancia en el campo de la Física.
Ignorancia que me inspira deseos de saber, de conocer, de descubrir. Verbos estos que me regalan juventud y vida... Descubrir, conocer, saber... Poco a poco, suavemente, como en un crucero...

19 May, 2010

Una tarde para mi con Alicia




No había clases ayer en la tarde y me regalé ir al cine, claro, a ver a Alicia.
Completamente advertida de que "basado en" se refiere solo al uso del nombre, simplemente me preparé para una obra de Tim Burton, y gracias a eso, no salí trasquilada.
Es una buena película de Tim Burton. Harta imaginación, mucha acción, colores y más colores, una película para ver con los niños.
Me ayudó a ser niña por un rato, y también a equilibrar mi ánimo un tanto agitado después de lo vivido en Arica en el fin de semana. La intensidad de esos días no dejaron de hacer mella en esa sensibilidad que llevo guardada debajo de la capa dura de la Ceci de vida diaria.
No dejo de añorar el tener harto tiempo para leer y escribir, pero por otra parte, es la vida que me convoca a hacer cada día cosas diferentes y voy postergando mis aficiones.
¿Alcanzaré a terminar lo que estoy escribiendo ahora? ¿Alcanzaré a publicar lo que ya está listo?. Engañar a la Flaca trabajando mucho, ese es un buen sueño, una sentida aspiración. Sin embargo, consciente del Tiempo, gran enemigo, comienzo sutilmente, delicadamente y ojalá con mucha gracia a despedirme poco a poquito de la vida.
Aun así, continúo perteneciendo y amando a los míos, hijos, nieto, hermanos, amigos... e incluso a veces, a oscuras para no mostrar el rubor, siento que podría volver a sentir ese amor de chiquilla que tan bien hace para el alma y la piel...

16 May, 2010

Arica, de nuevo...

Arica se está convirtiendo nuevamente para mi en el centro de actividades literarias valiosas e ineludibles.

No solo disfruté la invitación de Daniel para el Día del Libro, sino que ahora, Erna me agarra de un ala y me hace dejar tiradas mis obligaciones laborales para estar en Arica por un par de días inolvidables. (Sonríe pues Erna, si esto es un piropo).

Lo que suponía yo ser no más que homenajes que relevaran la existencia de dos artistas destacados, en realidad resultó un contundente momento para compartir literatura y reencontrarse con y encontrar a valiosos exponentes de la escritura de la región que los ariqueños denominan "tripartita".

Un delicado placer, los breves momentos de tertulia entre una actividad y otra, el estar juntos en un lenguaje común, los instantes de silencio, los paisajes compartidos, el significado de la tierra abierta, la renovación por la llovizna, la magia del mar...

REFLEJOS

En hora de bostezo de gaviota
una ola rezagada
me pretende, me seduce
y coqueta...en puntillas me abandona.
Yo suspiro y
te saluda mi sombrero desde lejos
desde a veces, desde sombra
Te saluda, te antecede, te convoca,
mi mano ondulada de agonías.
Te saludan el canto y mi rebozo
con un breve tinte de pudores.
Suelo inmenso
libre amplio desierto de mis soles.
Te saluda te sigue mi dolora.
Retroceden mi brazo y su esperanza.
Te saludan la espuma y sus reflejos
Color verde embotellado
Mi congoja y tu verso
Y el eterno díaynoche
Glaring, glaring
De esta última gozosa estrella

08 March, 2010

HUMANO

Temo a tus ojos
y a los aires que hacen volar tu pelo
Temo
Porque encrispados crecen tus inviernos
y no cesan de empequeñecer tantas miradas

Temo a tus ojos que huelen a guerra
a cloroformo y piernas cortadas
a alambres de púas
huelen tus ojos.

No hay veranos en tu boca
ni menos primavera
No crece verde ni color de flores
a tu alrededor.

Cecilia Castillo

Sixty


No es fácil cuplir 60 años, creo. Hay que sentarse a solas por un rato largo y revisar: lo que hemos hecho, lo que soñamos y no llegó, lo que sí logramos y alguna quimera que esperamos aun.

Nuestros cuerpos ya no son jóvenes ni bellos, se cansan, huelen, tienen que posar para la fotografía. Pero esta piel es nuestra piel, la que recibió caricias y golpes y se prepara hoy para los ultimos embates de la vida; también para la brisa renovadora, alguna llovizna tierna y este sol que consuela y cura.

No es fácil tener 60; pero quizá es una edad que te hace más sabio y te ayuda a valorar todo lo bello que hay en tu vida y que puede alegrar el poco tiempo que nos reste. Es la edad de la resignación inteligente, la alegría tierna, el gozo de la naturaleza y el piadoso olvido de todo aquello que alguna vez nos dañó.

con Oscar Hahn en Iquique


Interesante encuentro con Oscar Hahn tuvimos el miércoles en Iquique. Hubo una presentación centrada en su origen más que en su trayectoria, lo que lamenté porque había mucha gente joven. Supongo que a él debiera cansarle esta insistencia reiterada sobre su origen iquiqueño, pero me parece que con la edad se pone cada vez más tolerante (lo envidio) y se toma con paciencia y humor estas reiteraciones.

Alguien ¿no iquiqueño? tuvo la idea brillante de conectar la necesaria electricidad para los puestos de libros que habían instalado en Baquedano nada menos que en el Palacio Astoreca. Naturalmente que, apenas iniciado el recital, nos quedamos sin luz. Ahí teníamos entonces al invitado, leyendo con ayuda de una linterna que alguien le acercó. Algunos asistentes se retiraron, especialmente quienes andaban con niños y quedamos, con suerte, una treintena de escuchantes.

Había que hacer mucho silencio ante la falta de micrófono, y no todos pueden con ese esfuerzo; en la silla subsiguiente a la mía, un descontento reclamaba insistentemente a su señora que quería que se fueran a casa para ver el partido. Como ella no le hizo caso, tuvimos que soportar ese run-run en la oreja. Otros, se movían inquietos sobre sillas crujidoras, lo que generaba también, interrupciones acústicas.

En fin, que creo que la visita del poeta merecía mejor trato y mejor atención, pero así es la vida, resignación tengamos. Lo que lamento más es que la lectura estuvo muy bien organizada y distribuida sobre las tres más importantes de sus líneas creativas . Fue prácticamente una clase y debió ser grabada y guardada para la posteridad.

Para mi, el momento más emocionante fue cuando leyó su poema "Hueso" contando con emoción que fue considerado para el Museo de la Memoria. Y el momento más relevante fue cuando expresó así con toda sencillez cómo es que le llamaba la atención la reacción mundial ante la tragedia de Haití, tan diferente de la reacción ante los millares de muertes civiles en guerras como la de Irak. Nuestra postura, nuestra reacción ante la guerra como si fuera algo legítimo o no reprochable. No recuerdo sus palabras exactas, ojalá las hubiese podido copiar, mi memoria es ya débil, pero claro... ojalá las opiniones de un poeta pudieran ser multiplicadas en los medios, en voz alta, para todos, para que escuchen todos...